Acallar NO Educa

 

Nuestra principal herramienta de comunicación es la palabra, hablada o escrita. Podemos usarla con más o menos acierto, con más o menos elegancia, pero tenemos asumido que, como ciudadanos de una democracia, tenemos derecho a usarla.

Cuando a la palabra la silencia un golpe deviene el fracaso.  Ese golpe puede ser literalmente un golpe o puede asumir otras formas: un portazo, una sanción, o cualquier otra acción que de forma inapelable señale la conveniencia del silencio.

Un maestro silenciado es la suma de un cúmulo de yerros que nos lastima a todos. Es la negación de la libertad, es la entronización de la fuerza y es, de modo contundente, la negación de todas las virtudes ciudadanas y educativas.

Cuando en lugar de analizar el mensaje nos ensañamos con el mensajero, cuando lo violentamos si osa señalar una falencia, esbozar un pero o comunicar información desfavorable, nos asomamos a un abismo peligroso que ya alguna vez recorrimos y que pensábamos no volver a transitar.

Ayer, autoridades de ASDE tuvieron audiencia en el Ministerio de Educación. Además de debatir los detalles sobre el reinicio de las clases presenciales se buscó respuesta sobre la sanción a un directivo por manifestar los desalentadores resultados de la educación virtual en su escuela.  Se lo responsabilizó de la escasa o nula conectividad en los domicilios de sus alumnos, de los insuficientes implementos tecnológicos que poseen y, sobre todo, de hacerles notar que la realidad es dura y difiere del discurso exitista cuando se trata de educar a distancia a niños y jóvenes de escasos recursos.

Todo esto, alegado formalmente y por los canales correspondientes, hacía suponer que el hecho engrosaría el anecdotario de malos entendidos felizmente resueltos por intermediación del diálogo.

Lamentablemente nos equivocamos, y el surgimiento de otros testimonios públicos sobre las problemáticas en la enseñanza virtual, enojó al circunstancial dueño de la educación provincial, el Dr. Dermechkoff,  que prometió no sólo ahondar  el castigo sino hacerlo extensivo a quienes osaron apoyar la queja, que más que una queja era un desesperado pedido de auxilio.

Un docente silenciado es la síntesis de todo lo que está mal.

Una autoridad educativa castigadora es el ejemplo de todo lo que no se debe hacer.

La inexistencia de una mesa paritaria que impida los supuestos y canalice las preocupaciones  y sugerencias es una falta inaceptable, y  probablemente la fuente venenosa de la que surgen estos autoritarismos.

Sobre llovido, mojado, el Ministro adelantó que vienen reformas estructurales en la educación pública provincial, las que está trabajando, según sus dichos, con los ministros de educación de Mendoza y Córdoba, dos provincias signadas por el neoliberalismo educativo y el  maltrato docente.

MINISTRO, EL SILENCIO NO ES SALUD Y NO ES POSIBLE EDUCAR PARA LA LIBERTAD EN POSICIÓN DE RODILLAS. ASDE SOLICITA UN URGENTE LLAMADO AL DIÁLOGO Y LA ANULACIÓN DE LAS MEDIDAS DISPUESTAS.

Comisión Directiva ASDE