ALGO ESTÁ TERMINADO

Por Luis Costa *

Han sido erradicados y ridiculizados muchos prejuicios dañinos… En una palabra, hemos cortado con nuestro pasado sin posibilidad de regreso y esto, para mí, ya es bastante.

Fiodor Dostoievski, Crimen y Castigo

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La relación entre reacción social y cognición no siempre es indicada con precisión y lleva a combinaciones que se suponen obvias. Fundamentalmente, se debe señalar que la indignación colectiva no necesita de información cierta o profunda, sino solo de las condiciones necesarias para que esa reacción sea constituida en una situación activa. La gente puede agolparse en la calle para pedir por la constitución y la república sin conocer prácticamente nada de la ley fundamental del Estado, o declararse republicano, porque ahora está de moda como sentencia anti peronista, sin haber tenido contacto con Montesquieu.

En el fútbol, como ejemplo absolutamente equivalente, prácticamente nadie ha leído el reglamento, pero todos ofrecen de inmediato seguridad para discutir las decisiones arbitrales. Si el dólar sube es inmediatamente adjudicado a los intereses de los grupos concentrados, sin saber, o creyendo saber de manera muy abstracta, cuáles son los grupos, o la modalidad operativa específica en que eso se produce. Aún así, aún sin el detalle, sin la profundización concreta, la molestia y la bronca pueden apoderarse de los cuerpos de una manera real, específica e indetenible. En eso anda hoy gran parte de la Argentina.

La furia y las protestas de los grupos sociales ya organizados, como otro ejemplo, tienen su razón de ser en su dinámica diaria y ya poco vinculados a su justificación de origen. Es decir, sobreviven en su sobrevivencia, en su necesidad de operar sobre el sostenimiento de un proceso de conflicto que requiere de seguir activo por otros medios, justamente a través de la formalización de una organización para esos fines. El derecho establece las condiciones en que un conflicto puede ser tratado, pero para los casos en que ya el derecho no pueda prometer tiempo hacia adelante para su misma sobrevivencia, puede en su lugar construirse un sindicato u otra organización que deberá sostener, con sentido renovado, su batalla en situaciones siempre actualizadas. En ningún caso de estos es el conocimiento el que ofrece tiempo hacia delante, sino la búsqueda de una razón de ser con justificaciones actualizadas siempre en el ahora mismo. Para la política y su búsqueda de conflicto, esto es realmente una cuestión seria.

En el kirchnerismo su sobrevivencia no puede ser garantizada con su condición supuesta de origen, ni con las explicaciones en relación al neoliberalismo. Cristina Kirchner dedica tiempo a dar conferencias y a explicar el pasado, sin por eso lograr darle sentido al conflicto que se busca en el presente. Para ella se ha dado una conversión trágica inversa, en la que ni ella ni su movimiento se encuentran dentro del campo de las expectativas del próximo paso para la sociedad argentina. Nunca se ha parecido tanto a Menem en 2003 como en este momento de la historia, y no hay manera de que con un detalle conceptual logre esto ser modificado.

Aquí se debe prestar atención al rol que cumple aquello que puede ser identificado como un caso o episodio bajo las características de lo no esperado. Las sociedades modernas operan bajo criterios fundamentales de recursividad, es decir de operaciones que cumplen expectativas de comportamiento que no requieren revisiones a cada instante, permitiendo que el accionar social no deba detenerse antes de hacer cualquier nueva operación. La mayor parte de un día cualquiera no reviste mayores desafíos de decisión, sino solo de ejecución.

Ahora, al mismo tiempo, estas mismas condiciones de repitencia ofrecen el terreno perfecto para la atención exagerada de aquello que no se ofrece como similar, sino como diverso, y que por lo tanto requiere un esfuerzo adicional de atención. Justamente Cristina, solo tiene en la actualidad la cualidad de ofrecer distorsiones, alteraciones, movimientos, desajustes, que terminan generando, en la mayor parte del cuerpo social, una suerte de efecto inmune que la identifica rápidamente como un organismos que produce alteraciones para el normal funcionamiento de ese organismo.

En esto la sociología puede ir en busca de ayuda terminológica hacia el campo de la inmunología y preguntarse de qué manera trata, en términos de esfuerzo, la sociedad moderna a aquello que es identificado como una contradicción, es decir como no esperable (por ej.: ¿Cristina ataca a Alberto?). Algo que debería ocurrir de determinada manera, en una secuencia supuestamente conocida, ocurre de otra, ofreciendo al instante una reacción de tipo inmune a aquello que es rápidamente identificado como diverso. El impacto, lo no esperado, provoca un detenimiento y desde ahí se debe tratar de seguir. Sin embargo sus votantes están perdidos, sin saber a dónde ir, si apoyar a Alberto o esperar hasta que se cure esta enfermedad. Como un cuerpo enfermo, solo hace reposo.

Las acciones de Cristina son una búsqueda por insistir en sostener un tiempo que ya se ha terminado y que gran parte de la sociedad describe como inesperado, molesto, perturbador. Sus acciones en el gobierno, o en general, ya desde el punto de vista del espectáculo en los medios masivos de comunicación, solo hacen mutar terriblemente lo que se espera del momento siguiente. La sociedad no logra entender el mañana, no comprende lo que hay o no que hacer, ya que la cotidianidad es pura perturbación. Alguien podría incluso sugerir que el dólar blue pase a llamarse como el “dólar Cristina”, ya que es la medida más precisa de su nivel de perturbación.

Macri tiende a imitarla en el interior de su partido, provocando al mismo tiempo la dificultad allí de comprender el próximo paso. Así, tanto él como ella, ofrecen la capacidad de sobredimensionar la sensibilidad social a lo que no es esperado. El problema es que en Argentina esto se hace costumbre y la estructura de expectativas resultante, es justamente, la de no saber nunca, cuál será el próximo enlace. (Perfil)

* Sociólogo.