Aplicar PERSPECTIVA DE GÉNERO para resolver casos de LEGÍTIMA DEFENSA

Fue el tema elegido por los capacitadores para la cuarta clase del módulo “Justicia y Violencia de Género”, que se desarrolló este viernes por la mañana, en el marco del “Diplomado Internacional en Intervención y Prevención en Violencia de Género y Políticas Públicas”.

En esta cuarta jornada, los capacitadores abordaron el tema “Violencia de Género y Justicia Penal: Legítima Defensa en el Contexto de Violencia Doméstica”.

Como en las anteriores, la clase fue impartida por Estela Inés Bustos, jueza de la Cámara Civil, Comercial, Minas y Laboral N° 2  y Jorge Sabaini Zapata, juez de la Cámara Penal N° 1 de San Luis. Asimismo -como docente invitada- estuvo presente Claudia Ibáñez, quien se desempeña como defensora Pública Oficial en la Justicia Federal.

Para hablar de la legítima defensa en el contexto de violencia doméstica, se tomó como eje principal el caso de María Laura Gómez, una joven que el 12 de noviembre de 2010 fue declarada culpable y condenada a 9 años de prisión por la Cámara Penal N° 2 de la ciudad de San Luis, por el homicidio de su pareja Marcelo Appap.

Sin embargo, dos años después y tras revisar la causa, el Superior Tribunal de Justicia de San Luis la absolvió, en un fallo histórico que sentaría precedente en este tipo de hechos, ya que la consideró verdadera víctima del fallecido, que la sometió durante años a brutales palizas y persecución psicológica. Se entendió que María Laura Gómez actuó en legítima defensa ya que su integridad física estaba en inminente peligro.

A su vez, el fallo argumenta que la agresión -con la que Gómez se defendió- “debe ser analizada en el contexto de la violencia de género dada en el ámbito doméstico, en el cual se observan las características históricas de desigualdad de poder entre varones y mujeres, y las características propias del ciclo de violencia en la que se encontraba inmersa”.

Presentado el caso, Claudia Ibáñez, quien en ese momento se desempeñaba como Defensora de Cámara Provincial de la Primera Circunscripción y representó a María Laura Gómez, habló de todas las estructuras y estereotipos de género existentes en ese momento.

Gómez “no era la víctima perfecta” para el paradigma judicial que imperaba en ese momento: era una mujer que poseía antecedentes penales, fumaba marihuana, no había denunciado nunca a su agresor y por lo tanto, no había registro de lesiones físicas, no había testigos de los ataques físicos -aunque si había que Appap era extremadamente celoso, posesivo y que la había aislado de su entorno familiar y de amigos-; incluso ella misma había naturalizado la violencia al punto de no sentirse víctima y justificar a su agresor.

En ese contexto, los capacitadores manifestaron que desde esa época -donde el derecho buscaba siempre objetivar los hechos- a la actualidad, las cosas han cambiado al introducir la perspectiva de género en los procesos penales que dirimen si hubo o no legítima defensa en contextos de violencia doméstica.

En ese sentido, lo que más se modificó es la investigación de los hechos que dejó de ser tan estructurada al abandonar los estereotipos de género que antes existían.

Una causa como la de María Laura Gómez, hoy hubiese llegado a la absolución en primera instancia debido a la manera en la que se analizan los hechos penales que tienen por protagonistas a  mujeres víctimas de violencia.

La justicia hoy tiene otra mirada para valorar los hechos y para entender la complejidad de las circunstancias que atraviesan las víctimas.

Para finalizar la capacitación, Sabaini Zapata y Bustos, profundizaron sobre los fundamentos doctrinarios que se tienen en cuenta en las causas penales de legítima defensa: falta de provocación, necesidad racional del medio empleado y agresión ilegítima.

Para la próxima semana están previstas las últimas dos clases de este módulo que terminará el jueves 26 de noviembre. (Periódico Judicial)