Contra el dolor de bolsillo, no hay urna que aguante

Por Eduardo Gargiulo

La derrota electoral que sufrió el Frente Fuerza San Luis en Villa Mercedes, más del doble que el promedio provincial, ha provocado un sinnúmero de lecturas en diferentes ámbitos de análisis, impactando fuertemente en los cenáculos políticos.

El electorado de la segunda ciudad de la provincia, que supo ser un bastión inexpugnable del justicialismo, ha ratificado una fuerte resistencia hacia la gestión provincial. Como se recordará, hace dos años los villamercedinos también habían votado en contra de Alberto Rodríguez Saá, expresando su preferencia por Claudio Poggi para gobernador, aunque a nivel municipal lo apoyaran a Maxi Frontera en lugar de Carlos “Caco” Andreotti.

A muchos adherentes les cuesta entender, y también a quienes tratamos de analizar los hechos, cómo pudo ocurrir semejante catástrofe electoral, a pesar del cúmulo de obras públicas anunciadas desde Terrazas del Portezuelo. En una inversión que combina fondos nacionales y provinciales, hasta alcanzar cifras millonarias nunca vistas.

A pesar, también, de una gestión municipal que en general no merece mayores cuestionamientos, y que ha tenido varios aciertos importantes. En casi dos años no existen denuncias por corrupción que empañen la administración o salpiquen a sus funcionarios. Implementó un viejo reclamo, el boleto estudiantil gratuito, casi en términos universales. Puesta en valor de las plantas potabilizadora y de efluentes cloacales. Adquisición de nueva maquinaria que ha capitalizado el parque automotor. Fuerte impronta en lo social, tratando de asistir a diferentes sectores como el comercio y las familias vulnerables. Mejoras en iluminación, limpieza y bacheo, por nombrar apenas algunos renglones destacados de la gestión de Maximiliano Frontera.

En el plano interno, algunos sectores aprovechan la volada para cuestionar la integración de la lista de candidatos. Puede ser, en una mínima parte. Aunque cuesta creer que esa sea realmente la principal explicación, por dos razones: 1) En primer lugar, porque en estos comicios no se votó a los postulantes de esas categorías; 2) Los candidatos que encabezan los primeros 4 lugares representan a los sectores de mayor poder logístico: Municipalidad (“Piki” Lacerda, Subs. de Deportes), Gobierno provincial (Roberto Mones Ruiz, hermano del vicegobernador), Casa de la Música (Virginia Lucero, hermana de Anabella) y UPrO (Marcos Sosa).

¿Cómo explicar, entonces, la paliza recibida en las urnas, con una diferencia de 20 puntos porcentuales?

A riesgo de equivocar o simplificar el análisis, creo que el electorado local pareciera haber expresado sus sentimientos en cuestiones que exceden la gestión municipal y, en algún plano, también la marcha del gobierno provincial. Aunque eso no hace menos responsables a una ni otra en la derrota.

Tengo para mí que el fuerte sentimiento anti-k instalado en la sociedad, a lo que mucho contribuyó el régimen provincial durante una década, ha calado hondo en el ciudadano común. La “sociedad” que Alberto Rodríguez Saá edificó de dos años a esta parte con Fernández y Cristina le redituó en términos económicos: logró cobrar la deuda y se benefició con decenas de obras, pero perdió credibilidad política.

La oposición supo explotar con creces este fuerte rechazo, que desde Terrazas están imposibilitados de revertir. Simplemente porque es cierto. Los reiterados apoyos del “Tío Alberto” a Milagro Sala, la lista que conformó para competir en la interna del PJ, con Gabriel Mariotto y la esposa de Julio de Vido, y el aluvión de ministros nacionales que visitaron San Luis, fue un plato indigerible para muchos.

A esto debe sumarse una situación económica dramática, que repercute como nunca en San Luis, dando cuenta de índices de indigencia jamás registrados en las últimas décadas, sobre lo que también le cabe una cuotaparte de responsabilidad a la gestión provincial.

El combo pandemia/cierre de comercios/restricciones/baja en el consumo/inflación/desocupación/inseguridad, ha hecho estragos en la economía de miles de hogares puntanos, arrastrados a la más patética y dolorosa situación de pobreza, triste realidad sobre la que buena parte de la clase política no ha tomado nota en su verdadera dimensión.

A esto deben sumarse el escándalo por el vacunatorio VIP, conflictos innecesarios como el que se mantiene con el campo y fotos de festejos en Olivos en tiempos vedados, que terminaron por impactar negativamente en el estado emocional de ciudadanos hartos de la vida que les toca en suerte.

Esta explicación que se intenta con el diario del lunes, se fundamenta y empalma con el sentimiento que millones de argentinos expresaron el pasado domingo 12, en una ola nacional que tiñó de amarillo la geografía nacional y que sólo dejó a salvo seis distritos para el oficialismo, que perdió –incluso- en su principal fortaleza electoral: provincia de Buenos Aires.

¿QUÉ ESTRATEGIA SEGUIR?

¿Cómo revertir la tendencia que arrojó esta gran encuesta de las PASO rumbo al 14 de noviembre? Esa es la pregunta que angustia a los principales estrategas del oficialismo, tanto en las mesas de análisis del gobernador como en el plano local.

En la Municipalidad de Villa Mercedes pudo saberse que este lunes a media mañana el intendente Frontera convocó a una reunión de gabinete ampliado, con el objeto de analizar la dura derrota. Trascendió que el jefe comunal asumió su responsabilidad, como jefe político del PJ e institucional, le reclamó que cada uno de sus funcionarios hiciera también su propia autocrítica y los instó a redoblar esfuerzos para las generales del 14 de noviembre. “Lo que hicimos hasta aquí no fue suficiente, mañana mismo quiero que salgan a visitar a cada vecino, que redoblen el esfuerzo, que estén cerca de ellos y traten de ayudarlos en sus necesidades”, les pidió.

Una fuente municipal confirmó: “No hubo pases de facturas ni pedidos de renuncias. Maxi nos bajó línea para que militemos el doble”.

La pregunta es si eso alcanzará, si lo que en verdad se vota es otra cosa. “Te agradezco la bolsa de comida, es una ayuda, pero te encargo un trabajo”, le dijeron muchos vecinos a los funcionarios que los visitaron el sábado en la previa electoral.

LO QUE VIENE

Desde la oposición temen vivir en estos dos meses un nuevo déjà vu (2017). Aquella vez una campaña que profundizó el clientelismo más obsceno consiguió revertir un resultado que parecía inexorable. Hay una zanahoria millonaria de 5 mil créditos que saldrán a la caza de otros tantos necesitados… Podría pasar, pero es poco probable que rinda los mismos frutos. El oficialismo ya no cuenta con un Adolfo, convertido en pastor disfrazado de Papá Noel que miraba a los ojos y encantaba multitudes. Los tiempos y los protagonistas son otros. El contexto es diferente y condiciona, también, las reacciones de la sociedad.

Hay otro dato que juega en contra de esta ansiada reversión que se pretende: el gobierno provincial unificó la fecha de los comicios. El electorado puntano ya no dispondrá, como en 2019, las opciones de votar por lo nacional y lo provincial, en turnos separados. Si lo que pesa en la mente del votante es su propia situación actual, la oposición podría incluso capitalizar un resultado aún más generoso que el obtenido en las primarias. Poco podrá hacerse. Aunque los más optimistas no se resignan, por eso de que “San Luis es otro país”.

El oficialismo, sin embargo, debería releer o recordar un fragmento del discurso que pronunció su líder indiscutible, Juan Domingo Perón, el 1 de enero de 1946 en Santa Fe, durante su primera campaña rumbo a las presidenciales de febrero de ese año: “No somos enemigos de los buenos comerciantes, de los industriales, de los buenos ganaderos ni de los buenos patrones. Somos enemigos de los egoístas, capaces de ser indiferentes a la miseria sin que se les conduela el corazón, porque la única víscera sensible que tienen es el bolsillo. Nuestro Movimiento no busca la destrucción de nadie. Persigue una construcción equilibrada en la que, como hemos afirmado muchas veces, no exista la ignominia de contemplar la riqueza en medio de la miseria. Queremos una política más justa y en esa tarea estamos empeñados. Hemos de realizarla desde el Gobierno o desde lo llano”.

Si el 14 de noviembre lo que pesa en las urnas es el bolsillo, el horizonte para el oficialismo aparece entre oscuro y negro.