Crónica de un periodista que tuvo «por casualidad» Covid-19

Por Fernando Guajardo *

Luego de debatirme internamente sobre si hacer esto o no, terminé pensando en hacerlo para tratar de colaborar, de insistir en la necesidad de testearse y de volver a expresar que el virus está presente, mucho más de lo que pensamos, sentimos o imaginamos. Esto lo sabíamos y desde nuestro trabajo como periodistas y comunicadores lo pregonamos insistentemente con expertos y especialistas desde el inicio de esta Pandemia, pero ahora también lo transitado me permite contarlo desde al menos lo que viví, y que tal vez pueda ayudar a otros a que también estén atentos, se cuiden y cuiden a sus seres queridos.

En mi caso estuve siempre asintomático, pero ante lo que iba a ser el inminente reencuentro con mis padres y familia, después de casi un año y medio, busqué asegurarme de que no existía en mí este virus, porque aunque no tenía ningún síntoma ni sensación extraña, sí sabía que el virus muchas veces está y no se lo percibe. Quería en definitiva evitar que ese reencuentro soñado, no fuera «engañosamente feliz» o peligroso para ellos o que los pusiera en riesgo, sobre todo a mis padres. Y a pesar del dolor de no poder verlos, del «shock» inicial de ese positivo, en cierta manera logré protegerlos a ellos y otros al enterarme del Covid antes de que iniciaran los síntomas, creo justo a tiempo.

Pensando en ese encuentro con mis padres y familiares, el día 27 de diciembre me hice un hisopado con salud pública en Plaza San Martín de Villa Mercedes, en uno de los puestos habituales y me descargué la app Vigilancia Epidemiológica 4.0 para esperar el resultado. Ese test tuvo un resultado muy rápido, ya que me hisoparon ese domingo alrededor de las 19:30 y al día siguiente, el lunes 28/12 a las 17:30 aproximadamente la App me notifica NO DETECTABLE, en menos de 24 hs. ya estaba mi resultado.

Continué así tranquilo y sin síntomas. Hablando con un profesional médico, contándole de que estaba por ver a mi familia, que hasta me había hisopado y estaba contento porque estaba todo ok. Pero este Doctor me sugiere, como también lo dice el Comité de Crisis «testearse todo lo posible para descartar dudas o descubrir casos asintomáticos». Ante eso decidí realizarme otro hisopado de manera particular en un laboratorio, donde me garantizsaban el resultado  en una o dos horas. Fue así que me volví a testear el miércoles 30 de diciembre a las 19:45 aproximadamente. Minutos antes de las 22 de ese mismo día, me entregan el resultado como COVID POSITIVO y al mismo tiempo el laboratorio lo informó al Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) y por ende al Comité de Crisis de la Provincia. Tal es así que en la App Vigilancia ese mismo resultado que me entregaron ya estaba cargado antes de la medianoche de ese día, muy rápido.

Obviamente no podía creer ese resultado, quedé unos minutos en shock, junto a mi pareja, con quién ya estábamos preparando los bolsos para poder viajar en las próximas horas a ese soñado reencuentro familiar, luego de cumplir en mi caso con también actividad laboral que estaba prevista para el 31.

Luego de esos minutos de shock (y también de bronca e inecertidumbre) reflexioné en que lo que pasaba en realidad no era tan malo, por el contrario, estaba justo a tiempo enterándome, justo a tiempo antes de volver a ir a trabajar, justo a tiempo antes de emprender ese viaje y demás. Todo eso hubiera sucedido si yo no me hisopaba de nuevo, si no volvía a chequear, a pesar de que reitero: NO Tenía síntomas e incluso tenía un test negativo de hacía apenas unos días.

Inmediatamente, teniendo en cuenta todo lo que había aprendido luego de casi 10 meses de Pandemia y de conocer la importancia de actuar responsablemente y a tiempo, me dispuse a hacer lo necesario. Llamé al 107 y me asesoré, llamé a mi trabajo y hablé con autoridades y compañeros anticipándoles la reciente novedad, definí y anoté quienes serían mis contactos estrechos en un cuaderno (que fue una especie de diario dónde registré día a día lo que sentía, me pasaba o con quien hablaba, algo fundamental y que también recomiendo a quienes le toque pasarlo).

En las primeras horas del 31/12 cargué minuciosamente los datos, y fechas de mis contactos estrechos según la ventana de tiempo que me indicaron desde el 107 y según la definición correcta de contactos estrechos.

El 01 de enero alrededor de las 14 hs. Vino a mi domicilio una agente sanitaria del centro de salud que corresponde a mi zona. Vino a consultarme por mis contactos estrechos, le dije que ya había cargado toda la información el día anterior, a primera hora, en la App. Me explicó que igual ellos lo registran así, para tener también un doble registro y que rápidamente los puedan visitar a esos contactos. Volví a darle todos los detalles. Se fue esa agente sanitaria y habrá pasado media hora y me llamaron desde San Luis, desde Vigilancia Epidemiológica pero no un médico, una administrativa que quería saber mis contactos estrechos…. Le expliqué que ya estaba prolijamente cargado, que ya también se los acababa de repetir a una agente que me visitó y que por favor los sacara de allí.  Me dijo que muchas gracias por haber actuado tan rápido y me hizo una especie de consulta sobre síntomas, a lo cual no tenía nada para informar porque hasta ese 1 de enero seguía totalmente asintomático, y también mi pareja y conviviente.

El día sabado 2 de enero, me desperté sintomático: me dí cuenta que no tenía olfato, ese fue mi primer síntoma. (El que me hubiera tocado de viaje, visitando a mi familia si no me hubiera decidido a volverme a hisopar y chequear). También la sensación del gusto estaba afectada, no perdida del todo como el olfato, pero reducida a un 20% tal vez.

Horrible sensación de no sentir, allí se ponderan esos sentidos que tenemos siempre y que tal vez no valoramos como otros.

A eso se sumó una falta de apetito.

 Cuando estaba empezando a recobrar el gusto, el miércoles 6 de enero, apareció fiebre: 38,1.  Tomé lo que me habían indicado en el 107, y se me pasó y dormí.

Pero el jueves 7 de enero sería mi peor día: fiebre con 38,2 que no bajaba a pesar de los remedios y un insoportable dolor en mi sien izquierda, dolor que describo como si tuviese una viga o un gran cuchillo clavado en la sien, así fue tooooodo ese día. Una semana y un día después de que descubriera mi Positivo, por aquel entonces insisto asintomático.

Ese día fue insoportable: paños helados que trataban de bajar la fiebre junto a la medicación, y lo hacían, pero ese dolor en la sien era incesante.

El viernes desperté bastante mejor, había podido dormir varias horas, y ese tremendo dolor en la cabeza ya no estaba, había como pequeños dolores fugaces en otras zonas de la cabeza, pero incomparables a lo otro. Y lo más importante: ya no había fiebre.

El sábado 9 de enero, que era mi último día previsto originalmente de mi aislamiento, sí apareció un cansancio extremo ante esfuerzos menores o simples: por ejemplo ante barrer un poco, mucha sudoración de golpe, y ese decaimiento absoluto en un instante, como si un interruptor prende y apaga la luz, pero con las energías de tu cuerpo.

Eso me duró unos días más, hasta el miércoles 13 de enero, donde empecé a sentirme mejor. Y finalmente el jueves 14 tuve mi alta. Ese día pude volver a la calle a hacer muchas cosas que estaban pendientes, y hasta a disfrutar de ese privilegio enorme que tenemos y no nos damos cuenta hasta que pasa algo así, me refiero a algo tan insulso (o no) como volver a caminar por las veredas de la ciudad, con los cuidados pertinentes como siempre, pero sintiendo el aire en la cara, viendo y disfrutando de eso que tenemos ahí, que se llaman también libertad y salud, y que son de lo más importante de la vida; eso y la gente que realmente te quiere.

Espero no haberlos aburrido con mi relato/crónica. Pero quería contarlo a quienes por ahí son más conocidos y nunca se enteraron de esto y también a aquellos desconocidos a los que pueda ayudar o guiar explicando lo que atravesé, incluso siendo extremadamente responsable y aplicando todos los protocolos y medidas de prevención.

CUÍDENSE, CUIDÉMONOS, APROVECHEN LOS TESTEOS GRATUITOS, HÁGANLO POR QUIENES QUIEREN Y POR TODOS.

EL VIRUS ESTÁ AHÍ, MÁS VIGENTE QUE NUNCA, NO NOS RELAJEMOS POR FAVOR.

* Periodista. Conductor en Megacable

(Extracto de un posteo en Facebook)