EL MATE MÁS GRANDE DEL MUNDO ESTÁ EN RÍO CUARTO Y CUMPLIÓ 50 AÑOS

Unas 13 cuadras al Oeste del centro de Río Cuarto, en Roma 1350, desde el 3 de agosto del 1972 llama la atención la representación de un mate de casi tres metros de altura.

Es la casa de Antonia Florit, quien fue una vecina muy querida de Río Cuarto y “una gran cebadora que amaba el mate”, según cuentan sus familiares.

Rosa, su hija, artista plástica, revela que ella tenía apenas 6 años cuando con su familia hicieron un viaje a Santa Fe para conocer el túnel subfluvial. En el camino, su mamá, a la que le decían “Porota”, vio frente a un establecimiento agropecuario dos grandes mates al costado de la tranquera que eran utilizados como macetas. “Ella nos contaba que ahí se le ocurrió la idea de hacer un mate bien grande y colocarlo frente a su casa. Le habló a un artista y constructor, Lorenzo Guerra, quien fue quien hizo los puentes del parque Sarmiento y vivía acá a la vuelta. Y le encargó la obra”, revela Rosa.

La construcción del gran mate se hizo en un gran molde, con hormigón: cemento, hierro y ladrillos. El marido de Rosa, Jorge Reinaudo, refiere que la obra habría llevado más de dos meses y costado 500 pesos, que era bastante dinero medio siglo atrás.

La familia Cambría era dueña de una carnicería en calle San Martín. Doña Porota también supo dedicarse a la venta de ropa. Su hogar fue siempre lugar de encuentro entre las vecinas de barrio Lomitas de Oro. Uno de sus hijos (fallecido en el 2020), José Antonio Cambría Florit, fue historiador y director del Colegio Nacional de Río Cuarto durante dos décadas.

“Mi papá era italiano, llegó a la argentina con 21 años por la guerra. Primero, trabajaba en una verdulería y después tuvo carnicería hasta que falleció. Mi mamá era ama de casa, las vecinas la adoraban, se cruzaban siempre en las tardes, ella les hacía tortas y las esperaba con dos o tres mates, con edulcorante, azúcar y amargo. Este siempre fue un lugar de encuentro, lo que simboliza el mate. Ella estaba orgullosa de su gran mate”, cuenta Rosa, quien vive con su marido en la casa hace unos 10 años.

En la familia hay otra persona muy conocida: Jorge Reinaudo, el sacerdote “instagramero” (con 124 mil seguidores), quien predica con un tono de humor y alegría en las redes sociales. Es uno de los tres hijos de Rosa y nieto de “Porota”, la ideóloga del mate gigante. “Yo vivía a dos cuadras y, de chiquito, iba caminando hasta encontrar el mate, donde era la casa de mi abuela. Siempre jugábamos ahí y de grande a veces he ayudado a lijarlo y a pintarlo”, contó el “payacura”.

EL MISTERIO DE “LA BOMBILLA CORRIDA”

Rosa Cambría recuerda que una mañana su mamá abrió la ventana y advirtió que la bombilla del gran mate frente a su casa había cambiado de orientación. “Fue tan raro, un misterio, ella no dejaba de preguntarse por qué. Y tuvo que llamar a mi tío para que la volviera a poner como estaba. Muchos años después, nos enteramos qué había pasado y ella se enojó muchísimo”, contó la hija.

La mujer reveló: “Un día, cuando mi mamá ya era grande, pedimos un remis para volver a casa y cuando le dimos la dirección, se empezó a reír. Recién cuando nos íbamos a bajar, nos dice: “Les tengo que decir una cosa. Cuando era joven, con unos amigos, le sacamos la bombilla al mate”. El remisero les contó: “Fue una madrugada, veníamos en barra, cuatro o cinco amigos, caminando del boliche. Nos llevamos la bombilla como tres cuadras; y le digo la verdad señora, se veía tan feo el mate solo, sin bombilla, que la devolvimos. La pusimos como pudimos, creo que nos quedó al revés, era muy pesada”.

La mujer cuenta que a ella le dio gracia la travesura, pero que su mamá se indignó al escuchar la confesión. “Ya era grande y se puso remal, porque decía que se podría haber roto la bombilla. Ahí entendimos por qué había aparecido corrida la bombilla una vez. La bombilla es de un caño de los de antes, de desagües, repesada. A mi mamá no le gustó nada lo que hicieron. Ella amaba su mate”, agrega Rosa.

LADRÓN ATRAPADO

Diego Cambría, nieto de la impulsora del mate y gerente del Centro Empresario, revela que cuando niño, en la familia le contaron que una vez se escondió una persona dentro del mate. “Llegó la Policía a la casa de mi abuelo, le tocó el timbre y pedía entrar, porque estaban tras un ladrón, pensaban que se había metido a la casa, pero mi abuelo le hizo señas del mate. Se treparon y ahí estaba, se había metido y solo no iba a poder salir”, contó.

La familia revela que son numerosos los vecinos y los turistas que se detienen para ver el mate y que le piden sacarse fotos desde hace 50 años. También reciben visitas de jardines de infantes. Doña Antonia Florit también coleccionaba mates, su hija los donó a las amigas cuando ella falleció.

Además, Rosa pintó en un costado del frente de la casa la imagen de “Nuestra Señora Gaucha del Mate”, una advocación de la Virgen María que fue bendecida por el papa Juan Pablo II y tiene su principal monumento en Gualeguaychú. Su obra también es muy fotografiada.