Esta vez, el gremialismo está “en punto muerto”

Por Eduardo Gargiulo

Así definió un encumbrado secretario general a la postura en que se encuentran los principales dirigentes gremiales, tras las dos reuniones en las que participaron con el jefe de campaña de Fuerza San Luis, el gobernador Alberto Rodríguez Saá.

A pedido de este cronista, el dirigente describió los principales momentos, bajo estricta reserva de identidad.

El primer encuentro en el que participó se concretó en el «popular» Hotel EPIC, en Villa Mercedes, tres días antes de las primarias del 12 de setiembre.

– Fue un jueves. Éramos como sesenta. Nos invitaron a escuchar la palabra del gobernador. Aunque para estas elecciones no nos dieron ni pelota, fuimos. Nos imaginamos que venía bajada de línea, pero nunca lo que nos iba a terminar diciendo. Llegó acompañado sólo por el Maxi. A diferencia de otras veces, cuando entró nadie lo aplaudió. Y el tipo se dio cuenta.

¿Cómo sabés?

– (…se ríe) ¿Sabés qué nos dijo en lugar de saludarnos? ¿Qué les pasa que están con esa cara, están enculados? Así arrancó la charla. Después habló otras cosas, generalidades, pero todo muy frío. Habló de los tres candidatos a diputados nacionales, dijo que eran los mejores, pero no estaba ninguno. Ni siquiera Mones Ruiz, que es de Villa Mercedes.

Bueno, ¿pero en qué quedaron?

– En nada. Lo más gracioso fue lo que dijo antes de despedirse: “Miren muchachos, me conformo con que nos voten ustedes, su familia y la comisión directiva de sus gremios…”

¿En serio? Entonces ya se imaginaba que perdían.

– A mí me parece que sí. Cuando se fue tampoco nadie lo aplaudió. Después nos fuimos a tomar un café con los muchachos y todos comentábamos lo mismo: los que estábamos enculados, como él dice, nos fuimos más calientes. Y los que no lo estaban se fueron enculados en serio.

¿Y la otra reunión cuándo fue?

– El martes pasado, en el Salón de la Puntanidad. Allí nos adelantó las medidas de reactivación que después anunció en conferencia de prensa.

Me imagino que ahí se calmaron las aguas y ustedes apoyaron los anuncios.

– Fue peor. Varios compañeros le empezaron a hacer planteos y el tipo se encabronó.

La verdad es que no entiendo, imaginé que iban a estar todos de acuerdo y se pondrían a trabajar para militar las medidas.

– Nada que ver. Bah, algunos sí, pero muchos otros se quedaron más calientes.

¿Cómo quién?

– Mané Quattropani por ejemplo. ¿La junás?

Sí, de ASDE.

– Bueno, viste que la mina es picante y no se calla una. Le empezó a decir que los docentes están mal, que no les reconocen el doble cargo y que falta cubrir vacantes, y esas cosas. Y encima le cuestionó el subsidio a los que ganan menos de 70 lucas.

¿Por?

– Porque le dijo que le parecía injusto que se pagara ese subsidio a los trabajadores del sector privado cuando en el sector público muchos empleados tampoco ganan ese sueldo. También Jorge Lazzarini de UDA se sumó a los planteos. Expusieron la situación de los docentes de las escuelas generativas, que están contratados y en diciembre se quedan sin laburo. Los montos en negro, que los perjudican en el cálculo de la jubilación. Y también que un docente inicial no llega a 60 mil pesos. Y tienen razón ¿no te parece?

Uff, me imagino el momento, le pegaron en el hígado con los planteos. ¿Y Rodríguez Saá qué les respondió?

– No pudo disimular la calentura. A Mané la escuchó mirándola fijo y después le preguntó: ´¿Y qué, me vas a hacer un paro?´. Después les dijo que todo eso se iba a plantear en una gran paritaria con todos los gremios en marzo del año que viene.

¿Qué más les pidió?

– Bueno, que lo apoyáramos relevando los compañeros que no llegan a 70 mil pesos y se lo comunicáramos a Filomena, que es lo que hicimos. Mirá, nosotros somos peronistas, nos hubiera gustado que nos llamaran antes, no sobre la hora…

Por lo que contás fue áspera la reunión. ¿Qué sensación te quedó de las dos reuniones?

– Yo veo que nadie tiene ganas de laburar. La gente está muy caliente y con razón. Las medidas son buenas, pero se demoró mucho. Si estaba la plata, ¿por qué no la largó antes? A mí me parece que el sindicalismo está como en punto muerto…

Tomando tu eufemismo, un auto en punto muerto es fácil de empujar…

– Sí, y también de chocar…