Hungría: diputado antigay fue encontrado en orgía con 25 hombres

József Szájer es cristiano y miembro fundador de un partido ultraconservador.

 

Su doble vida mantiene conmocionada a Hungría. A muchos aún les cuesta creer lo que el propio legislador acaba de reconocer.

En tanto que el anfitrión de la juntada, un joven de 29 años, dijo que organiza esas reuniones habitualmente. “Es como tomar un café, pero mientras tanto tenemos sexo unos con otros”, informó.

El político homófobo fue detenido por la policía el viernes pasado, mientras intentaba escapar por un tubo de desagüe. Por la pandemia las fiestas están prohibidas en Hungría. Había sido uno de los redactores de la nueva Constitución donde avaló que se defina al matrimonio como la unión entre hombre y mujer.

Hungría no sale de su asombro ante la doble vida József Szájer, un político abiertamente antigay que fue encontrado hace una semana en una orgía junto a 25 hombres. El eurodiputado ultraconservador de 59 años reconoció el hecho y renunció a su puesto en el Parlamento Europeo.

El “dipugay” había concurrido a una fiesta en un departamento de la capital en plena pandemia, rompiendo con las medidas de distanciamiento social emitidas por el gobierno, del que forma parte. La policía llegó al lugar alertada por los vecinos. El hombre intentó escapar por unos tubos de desagüe pero un agente lo detuvo. El ex legislador terminó con las manos ensangrentadas. Además le iniciaron un proceso por tenencia de drogas.

El político húngaro fundó el partido nacionalista Fidesz. En 2011 había sido uno de los redactores de la nueva Constitución que definió el matrimonio como la unión entre hombre y mujer, con lo que se vetaban las bodas homosexuales.

Szájer es muy cercano al primer Ministro Viktro Orbán y uno de los fundadores del Fidesz. Las políticas del gobierno liderado por Orbán son el blanco habitual de la comunidad LGTBIQ+. Ante el estallido de la noticia sobre la fiesta de hace una semana Szájer confesó haber estado en allí. «Estaba presente. Cuando la Policía me preguntó mi identidad, como no tenía conmigo mi documentación, declaré que era un miembro del Parlamento Europeo», escribió el político en un comunicado. Además, los agentes le abrieron una causa por violar la legislación sobre narcóticos. El procedimiento avanzará si las autoridades competentes le quitan la inmunidad parlamentaria. Sin embargo el ahora exparlamentario negó que haya consumido estupefacientes. «No usé drogas. Ofrecí a la policía que me hicieran un test inmediatamente y no lo hicieron. Según la policía, encontraron una pastilla de éxtasis, pero no es mía y no sé quién o cómo la colocó», agregó el ex legislador.

El político conservador está casado con una jueza del Tribunal Constitucional de Hungría, Tünde Handó, con quien tiene una hija. Había renunciado repentinamente a su cargo como diputado europeo antes de que la noticia trascendiera a la prensa. Szájer pidió perdón a su familia, a sus colegas y a sus votantes. «Les pido que evalúen mi paso en falso considerando mis treinta años de devoción y trabajo duro. Este paso en falso es estrictamente personal y soy el único responsable por ello. Pido a todos que no se extienda a mi país o a mi comunidad política», agregó el fundador del Fidesz.

En Hungría la unión civil entre personas del mismo sexo se hizo ley en abril 2009. Sin embargo la posibilidad de que contraigan matrimonio se cerró tras la Reforma Constitucional de 2011. Luego de varios días de silencio el primer ministro húngaro criticó a Szájer. «Lo que hizo no es compatible con los valores de nuestra comunidad política. No olvidaremos ni negaremos su trabajo de los últimos 30 años, pero lo que hizo es inaceptable e indefendible», afirmó el premier.

HABLÓ EL ANFITRIÓN

El anfitrión de la orgía de Bruselas del viernes pasado, en la que 25 hombres fueron multados por no respetar las normas anti-covid, dijo que no sabía que entre sus invitados estaba el eurodiputado húngaro József Szájer, uno de los fundadores del partido ultraconservador húngaro Fidesz y que se vio obligado a renunciar a su bancada, en la que defendía posiciones homofóbicas.

“Siempre invito a mis fiestas a algunos amigos, que luego traen a otros y nos lo pasamos bien juntos. Hablamos un poco, bebemos algo, como en un café. La única diferencia es que mientras tanto también tenemos sexo unos con otros. No veo nada de malo en ello”, declaró al diario Het Laatste Nieuws David Manzheley, el joven de 29 años que organizó el encuentro.

El escándalo llevó a dimitir y pedir disculpas a Szájer, de 59 años, que además de miembro destacado del Fidesz del primer ministro, Viktor Orbán, y esposo de una jueza del Tribunal Constitucional de Hungría, es también uno de los redactores de la Constitución húngara de 2011, que describe el matrimonio como el enlace entre un hombre y una mujer, con lo que veta las bodas homosexuales.

Manzheley relata cómo “de pronto” la policía apareció en el salón del apartamento el viernes por la noche, hacia las 21.30 hora local, según la Fiscalía, y los agentes pidieron la documentación a los presentes. “Pero no teníamos ni calzoncillos. ¿Cómo podíamos enseñarles nuestra documentación?”, agrega el anfitrión.

El eurodiputado Szájer escapó por una cañería de desagüe hiriéndose las manos cuando llegó la policía, que le identificó gracias a que un testigo vio los hechos y encontró una pastilla de éxtasis en su mochila.

“No usé drogas. Ofrecí a la policía que me hicieran un test inmediatamente y no lo hicieron. Según la policía, encontraron una pastilla de éxtasis, pero no es mía y no sé quién o cómo la colocó”, declaró el martes el político, que había dimitido repentinamente el domingo y tras conocerse el escándalo publicó un comunicado pidiendo perdón.

En el lugar de la fiesta se aprecia una cama de matrimonio con somier bajo, un colchón en el suelo, ropa colgada en un perchero, una mesa de escritorio y lo que aparenta ser un bote de gel hidroalcohólico.

“Tuvimos mucho cuidado. Todo el mundo había pasado ya el coronavirus”, agrega el anfitrión Manzheley. “Mucha gente está harta ya del confinamiento”, se excusa.

El joven explica que la regla para participar en encuentros como el del viernes pasado, en el que había también diplomáticos que asimismo vulneraron las normas de restricciones sociales impuestas para frenar la pandemia, es que los invitados hayan pasado el coronavirus y que “no presenten ningún síntoma”.

“También había dos enfermeras presentes y ellas tampoco pensaban que hubiera ningún peligro”, añadió.

La Fiscalía ha abierto una investigación contra Szájer por presunta “vulneración de la legislación sobre narcóticos”, si bien informó en un comunicado de que el avance de esta depende de que el político sea despojado de su inmunidad parlamentaria.