INCOMPRENSIBLE (O NO TANTO)

Por Eduardo Gargiulo

El fin de semana nos sorprendió la noticia de que el gobierno dispuso cesar a la colega Vanesa Escudero, como corresponsal de Canal 13 de San Luis. Ante la inexistencia de fundamentos, su desvinculación habilita a pensar lo peor.

¿Disconformidad con su labor? No lo creo. Si algo caracteriza a Vanesa es su compromiso y profesionalismo, trabajando con lluvia o calor, día hábil o feriado, incluso cortando vacaciones, cumpliendo con cada cobertura que le pidieran.

¿Falta de formación? Tampoco. Entre el título profesional habilitante y los 32 años de experiencia con el periodismo, en los últimos años se volvió un símbolo en la televisión provincial, ocupando la corresponsalía de Villa Mercedes y cubriendo cada hecho noticioso que ocurriera en nuestra ciudad.

¿Ausencia de adaptación a los nuevos formatos informativos? De ninguna manera. Desde su propio medio y a partir de la fanpage de Radio Latina, es habitual que los propios periodistas nos nutramos de sus coberturas en directo.

¿Militante opositora encubierta? No, qué va. Si cada tanto tenía que aguantarse algún improperio “por ser oficialista”.

¿Entonces?

Si sólo se la hubiera desvinculado de su trabajo en Canal 13, uno podría creer, tal vez, que el medio desea “cambiar la cara” e incorporar “otro estilo”. Hasta podría aceptarse este “derecho” de la patronal (indemnización mediante).

No obstante, esta comunicación que recibió fue acompañada de otro “regalito”: le cortaron la pauta oficial que FM Latina mantenía desde hace años con el gobierno. Es decir, el generoso –en algunos casos abusivo- aporte mensual que Terrazas del Portezuelo distribuye al 90% de los medios de comunicación de la provincia, para sostener la difusión de la gestión provincial.

Allí es donde uno comienza a advertir cuáles son las verdaderas razones de esta medida. Ciertamente al gobierno le molesta la autonomía que caracteriza la linea editorial de esta emisora. Abriendo el micrófono a todas las voces, no sólo a los funcionarios y miembros del staff gubernamental.

Meses atrás, cuando asumió la nueva conducción de la Secretaría de Comunicaciones del gobierno, un colega “pautado” me comentó: “Se viene jodida la mano. Ya nos dijeron que de ahora en más si se enteran que nombramos a Poggi nos quitan la pauta”. ¿Y qué piensan hacer en tu radio?, le pregunté. “Y… nada, si nos sacan la pauta nos cagamos de hambre”, respondió (literal).

Claramente se trata de un castigo, eso es lo que se hizo con Vanesa Escudero. Por no entender que “las cosas cambiaron” a partir de ahora. Que la pelea que se viene es a todo o nada. Que está en juego la permanencia de un régimen de 40 años (y los negocios que de ello se desprenden). Que ahora hacen falta “gurcas que salgan a matar”, no periodistas que intenten hacer periodismo. Por más que respeten los lineamientos oficiales, sean serios y leales. No Vanesa, con eso no alcanza. Te lo hicieron saber de la peor y más brutal manera.

Creo, sin embargo, que vos en algún momento presentiste que te podía suceder. Pero elegiste persistir en tus convicciones. Alguna vez me dijiste que te “apasiona” el periodismo, la búsqueda de la verdad, seguir las noticias, escuchar todas las voces, llegar primero adonde ocurren los hechos. Como bien sabés, eso es hacer periodismo. Lo otro era transmitir la actividad oficial. Pudiste compatibilizar ambas labores. Mientras te lo permitieron y no te obligaron a optar.

Como te dije cuando hablamos, me duele lo que te pasó. Creo que es inmerecido. Pero valoro tu decisión, si elegiste ser fiel a los principios que definen tu labor profesional.

Estoy seguro que vas a seguir creciendo y hambre no vas a pasar, más allá del indudable perjuicio que esto te ocasiona.

Lo que más lamento, sin embargo, es el verdadero efecto que tu despido ha provocado en cientos de colegas de toda la provincia, acostumbrados a vivir y sobrevivir sólo –o principalmente- de la nefasta pauta económica gubernamental. Con tu caso consiguieron enviarles un contundente mensaje: Ojo que no jodemos. Muchos entraron en pánico y ya le bajaron linea a sus conductores y movileros.

Creo, al fin y al cabo, que ésa era la verdadera estrategia: usar un nombre más que conocido y respetado para que la advertencia no quedara en palabras, sino que se corporizara en alguien de carne y hueso. Tanto miedo tienen tantos, que apenas el colega Daniel Poder se pronunció y tal vez unos pocos más que no me enteré. Como dicen los abogados, a confesión de partes, relevo de pruebas. Con su silencio ya lo dicen todo.

Nuevo ataque a la libertad de expresión. FOPEA seguramente se expedirá condenando el hecho, pero nada cambiará. Difícilmente vayan a revertir lo ya resuelto. Casi hemos naturalizado como “normal” aquello que contradice las bases de un sistema democrático, uno de cuyos pilares es la existencia de una prensa libre e independiente.

Si efectivamente lo ocurrido forma parte de una estrategia de endurecimiento hacia la prensa, para «homogeneizar» aún más la realidad informativa, la estrechez de las mentes de quienes la pergueñaron no tardará en revelarse como equivocada.

La pregunta cae por su propio peso: ¿Les alcanzará con la mordaza y el temor para evitar el, también temido, Fin de Ciclo?