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Villa Mercedes, otra vez la madre de todas las batallas

Como en otras elecciones, Villa Mercedes, cabecera del departamento Pedernera, se configura como uno de los principales bastiones electorales que se disputarán las distintas fuerzas políticas en 2019. Quiénes son los principales candidatos. Opinión.

No pocos opinan que frente a un reñido resultado en el departamento General Pueyrredón, generalmente esquivo al oficialismo, que suele ganar holgadamente el interior, el segundo distrito electoral podría signar la suerte de unos y otros, en un escenario que a priori se presenta absolutamente polarizado, aunque algunos sueñan con la conformación de una tercera opción.

En este contexto, durante estas semanas de receso se han sucedido las reuniones en los diferentes frentes y partidos, analizando las posibilidades de unos y otros de suceder al eterno jefe comunal de Villa Mercedes, Mario Raúl Merlo, impedido de competir por la reelección.

Precisamente en derredor del actual intendente, que encabezaría la boleta de diputados provinciales, florecen como hongos quienes pretenden sucederlo. Todos le consultan y a todos contesta lo mismo: “Yo no puedo apoyar a nadie, pero ponete a trabajar, no es fácil”. Algunos creen que eso es un apoyo y se lanzan convencidos, como hizo recientemente su secretario de Gobierno, Emmanuel Estrada, conocido por transportarse en sus horas libres en un monopatín eléctrico.

Pero no es el único funcionario que ambiciona el mismo lugar. Antes que él se lanzaron Jorge Rosales, Secretario de Gobierno; Oscar Montero, actual concejal, y con menos fuerza el vice intendente Gustavo Calderón. El primero viene manteniendo reuniones con vecinalistas y algunas unidades básicas, tratando de sumar apoyos. En el caso de Montero ya contrató un publicista, quien le marcó –en primer lugar- la necesidad de que sonría un poco más, porque en todas las fotos aparece muy serio.

Por fuera de lo que se designa como “merlismo” también se encuentran trabajando otros pesos pesados. El ministro de Gobierno Eduardo Mones Ruiz es uno de ellos. Cree contar con todo el apoyo del gobernador y se ha consolidado como el “hombre fuerte” del gabinete, junto al ministro de Obras Públicas Felipe Tomasevich. Recientemente incorporó a un hombre de su entorno, Diego González, como ministro de Seguridad, y sumó a su equipo a un experimentado consultor político especialista en el campo de la neurociencia.

Otro dirigente que se mueve activamente es el vice gobernador Carlos Ponce, quien se ufana de haber conseguido unificar los diferentes sectores gremiales detrás de su candidatura, y también mantiene buena relación con los hermanos Rodríguez Saá.

Por otro andarivel aparece el director de La Pedrera, Maximiliano Frontera, que ha cimentado una buena imagen y tiene buena inserción en las bases, principalmente en sectores ligados al deporte. El lote oficialista se completa con el diputado provincial Marcelo Sosa, tal vez el más preparado de todos, con buena llegada a distintos sectores, pero cultor de un bajo perfil que para esta coyuntura le juega en contra. Sin embargo también viene efectuando consultas con distintos sectores y se encuentra planificando su estrategia electoral.

Fuera del PJ pero alineado en el Acuerdo Programático, emerge la figura del dirigente José Giraudo, de Mercedinos por el Cambio. El ex concejal y diputado tiene su tropa preparada para la batalla, pero sabe que la parada viene brava. Si le dan la opción, se anima a confrontar en una interna, pero reconoce que difícilmente eso ocurra. Se esperanza con la posibilidad de que se habilite una virtual “ley de lemas” que le permita llevar como candidato a gobernador a Adolfo Rodríguez Saá.

Cambiemos

En la oposición predomina la sensación, ante la no presencia de Merlo, que se está a las puertas de conseguir un triunfo histórico, a partir de estimar que el oficialismo carece de un candidato invencible y sus propias divisiones por la pelea por la sucesión, debilitarán sus chances electorales.

Por ahora el único que se postula como precandidato es el concejal Carlos Andreotti, pero todo indica que primero deberá sortear una durísima interna, en dos frentes. Hacia adentro, con sus propios correligionarios, que consideran que ya tuvo su oportunidad y perdió; hacia sus socios de Avanzar, PRO y demócratas republicanos, que tienen sus propios postulantes. Poggi alienta al contador Alberto Lindow, Secretario de Hacienda de la UNViMe; el Pro tiene a Walter Oio y Federico Fonzar; los demócratas al empresario Martín André. Nadie descarta incluso que pueda surgir algún “tapado” que sorprenda a todos.

En las encuestas previas que han contratado, los números son alentadores, en tanto sugieren que el electorado demanda un cambio y ninguno de los candidatos oficialistas capitaliza las preferencias. Pero el problema es que tampoco ellos lo tienen.

Tanto Claudio Poggi como José Riccardo se muestran cautos al respecto y ninguno adelanta preferencias, aunque no ocultan su preocupación, sabedores que la boleta que empujará la fórmula provincial  será –precisamente- la dupla de candidatos a intendente y vice. El ex rector guarda ciertas preferencias por la diputada Elena Pastor, a quien le gustaría promoverla al menos como segunda en la fórmula, pero se cuida de decirlo, para no generar internas con los otros dirigentes partidarios.

De todos modos, también monitorean lo que ocurre con los sectores radicales más díscolos, que comandan Pupa Agúndez y Miguel Angel Bonino. Los históricos dirigentes acaban de ganar una primera batalla en la Convención Radical y alientan una mayor presencia del radicalismo en la toma de decisiones. Pero no descartan, si se les cierran las puertas, provocar una ruptura y llevar candidatos propios.

Por ello observan con simpatía lo que ocurre en otras provincias y fundamentalmente en Buenos Aires, donde otros correligionarios arman componendas para alentar la candidatura presidencial de Ricardo Alfonsín. “De continuar la crisis, Macri y Cambiemos van a llegar hecho hilachas al 2019. Si el radicalismo no reacciona se hunde y desaparece”, razonan con lógica.

Los meses que restan hasta diciembre serán claves para ir despejando el panorama electoral. Los más ingenuos postulan que tanto en el oficialismo como en la oposición podría convocarse a una elección interna para contener y dirimir las apetencias de todos. Difícilmente eso ocurra. Ni siquiera se conoce cuál será el cronograma electoral en la provincia de San Luis. Se palpitan horas de marcada ansiedad. Un trascendido surgido de Terrazas del Portezuelo indica que los comicios podrían adelantarse al mes de abril. Si así fuera, se avecina un verano electoral.

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