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Descomunal escándalo en la Corte Suprema de Justicia

El ex presidente del alto tribunal Ricardo Lorenzetti acusó al actual, Carlos Rosenkrantz, de "autoritario" y "mediocre" y estuvo al borde de imputarle misoginia.

A través de una carta, el ex titular del máximo tribunal cruzó con dureza a su sucesor, que con una resolución unilateral le había incriminado haberse llevado, desmantelado y dejado acéfalo, antes de dejar el cargo, el portal de noticias judiciales. "Estando en juego el prestigio de la institución, me veo obligado a contestar", dijo.

Definitivamente, se acabó la simulada paz del traspaso y ya ni siquiera corre la guerra fría que se inició en la Corte Suprema de Justicia de la Nación ni bien comenzó Carlos Rosenkrantz. Es que tras la resolución unilateral en que el flamante presidente del máximo tribunal le imputó a su antecesor, Ricardo Lorenzetti, haberse llevado, desmantelado y dejado acéfalo, antes de dejar el cargo al frente de la CS, el portal de noticias judiciales, estalló una guerra nuclear que podría tener consecuencias trascendentales en el Poder Judicial.

Todo comenzó el lunes cuando Rosenkrantz sacó una resolución en la que responsabilizó a Lorenzetti de, básicamente, haberse llevado las "llaves" del Centro de Información Judicial (CIJ), el portal de difusión de noticias judiciales, y en la que lo acusó de haber desmantelado, entre sus últimas medidas como presidente, la Secretaría de Comunicación de la Corte, haberla dejado acéfala y haber puesto "en riesgo la continuidad operativa" del mencionado medio operado desde el máximo tribunal.

Desde el equipo de comunicación que condujo el CIJ hasta la salida del rafaelino se habían mostrado sorprendidos por el agresivo contenido de la resolución de Rosenkrantz. Argumentaron que el nuevo presidente de la Corte tiene el control del sitio desde el 12 de septiembre, cuando sus anteriores responsables, María Bourdin y Pablo Méndez, pasaron a formar parte de la vocalía del supremo rafaelino. Luego, según la misma fuente, el creador del 2x1 para genocidas intentó colocar a un designado para conducir el portal, pero esa iniciativa se empantanó por cuestiones contractuales que lo imposibilitaban.

Ahora, fue el propio Lorenzetti el que siguió su costumbre y salió a responder. "En el día de la fecha me ha sorprendido su resolución número 3018 que ha publicado con ribetes de escándalo, algo que nunca ha sucedido en los últimos años y propio de épocas que hemos querido superar", comenzó, aunque no parezca, la parte "light" de la misiva, ya que luego acusó a Rosenkrantz de "autoritario", "mediocre" y hasta rozó imputarle una actitud misógina.

"Lamento muchísimo semejante mediocridad pero, estando en juego el prestigio de la institución, me veo obligado a contestar", continuó el extitular de la Corte. A partir de ese segmento, inició la enumeración de hechos que, según el rafaelino, justifican sus últimas decisiones respecto del CIJ: "Hace muy pocos días, Usted se apersonó en el despacho de la Secretaría de Comunicaciones efectuando expresiones que contrarían las directivas de la política de Estado en materia comunicacional, proponiendo una suerte de privatización del Centro de Información Judicial".

Según trascendió, el fuerte intercambio de misiles podría contener una posible futura consecuencia trascendental y, además, esconder otro importante punto de discordia: por un lado, en Tribunales muchos no descartan que Rosenkrantz buscara generar un precedente administrativo como para eventualmente inciar acciones legales contra Lorenzetti; por otro, fuentes de esos mismos pasillos señalan que el verdadero botín es la Dirección de Captaciones de Comunicaciones del Poder Judicial, es decir, el lugar desde el que el máximo tribunal controla las escuchas desde que gobierna Mauricio Macri.

Tras señalarlo por esa "suerte de privatización del CIJ", Lorenzetti fue por más y rozó acusar a Rosenkrantz de misógino: "Ante la respuesta de que eso debía ser decidido por la Corte, y no sólo por la futura presidencia, hubo expresiones que se apartan notoriamente de los criterios de respeto que se le deben a un Secretario de Corte (que tiene el rango de un juez de Cámara), de la política de género y protección de la mujer que la propia Corte lleva adelante, y de la independencia que se le debe a un periodista profesional".

"No hay ninguna razón para este tipo de medidas autoritarias, sorpresivas, que no fueron habladas entre los ministros, que provocan un escándalo que no hace nada bien al tribunal", sentenció luego.

Tas detallar el origen del CIJ y la Dirección de Comunicación Pública, siguió disparando: "La presidencia no es un área personalista y concentrada, sino descentralizada y participativa".

"Creo firmemente que el cambio de presidencia de la Corte Suprema no puede modificar los principios fundamentales de su funcionamiento y de su jurisprudencia. Ha costado mucho sacrificio cambiar lo que había, sufrimos muchas presiones, pero construimos una estructura de principios y valores que nos sostuvo todos estos años y que defenderé", remató.

La carta completa

 

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