La Pedrera: CERRADA por …¿Vacaciones?

Por Eduardo Gargiulo

Incomprensible por donde se lo mire. Mientras los clubes, campings, balnearios, espejos de agua, predios gremiales están abiertos y habilitados, el principal parque recreativo con que cuenta Villa Mercedes cumple un año cerrado.

“Es el complejo público más moderno e innovador de la Argentina, donde conviven el deporte, la cultura, el cuidado ambiental y una multiplicidad de propuestas para todas las edades. El predio, de 66 hectáreas, tiene disponibilidad física para recibir una enorme cantidad de público en múltiples formatos de actividades, pudiendo destinarse a un único evento o bien afectar simultáneamente distintos sectores del Parque a eventos o servicios completamente separados”, se promociona en la página oficial. Nada se dice ni explica sobre su actual estado.

Las entradas principales permanecen bloqueadas por inmensas moles de cemento o cerradas con candado.

Lejos, muy lejos, de las imponentes carreras de TC, la pista es mudo testigo de la nada. Las aguas danzantes dejaron de serlo, para convertirse en el tranquilo hábitat de cientos de aves.

En el interior, el parque se observa cuidado y limpio. La contracara de los alrededores, donde proliferan los crecidos yuyos y los microbasurales por doquier.

La obra pública más cara y promocionada de la última década en la provincia de San Luis, que supo convocar no solo multitudes por sus costosos espectáculos, sino familias enteras deseosas de disfrutar un paseo o una recorrida por sus cuidadas instalaciones, hoy aparece olvidada, sin que medie ninguna explicación. La última vez que se recordó su existencia fue en el postrero homenaje a Roberto “Toto” Tessi.

Hoy los vecinos de La Ribera deben correr por sus alrededores, mirar su interior con la ñata contra el vidrio, anhelar viejos tiempos en los que solían disfrutar la tarde con sus hijos y nietos, reposera y equipo de mate mediante. Pequeñas cuotas de felicidad mundana a bajo precio, arrancadas de cuajo vaya a saber por qué razón.

Antes, la justificación era la pandemia. Ahora, aunque no se abran las puertas de los edificios interiores, ¿cuál es el justificativo para que tampoco se permita su disfrute al aire libre?

Alguna vez fue el berretín principal del gobernador, que con una inversión cercana a los 2.500 millones de pesos concretaba su inauguración en julio de 2017 y la promocionaba como la obra pública nacional más importante, invitando al país a llegar para admirarla. No ha pasado tanto, aunque parezcan tiempos lejanos. La realidad, aquí, ahora, es bien diferente: hoy La Pedrera representa el símbolo inequívoco de la desidia oficial.

Domingo 17 de enero. Maravillosa mañana. Un haz de sol cae sobre el estadio, como si quisiera ser parte de la imagen. O dar un mensaje de vida a un gigante dormido.