MICAELA LUJÁN VIVIÓ SU NOCHE MÁS SOÑADA, ANTE UN PÚBLICO QUE LA IDOLATRA

“La Princesita” demostró este viernes por la noche que quien pretenda sacarle el título tendrá que hacer mucho más que lo que hizo la panameña Nataly Delgado, quien a pesar de ser una enjundiosa contrincante poco pudo lograr ante la agresividad de los puños de la pugilista local, que defendió exitosamente por primera vez su título supermosca de la FIB, ganando una tremenda ovación del público presente.

En un Palacio Municipal de los Deportes “José María Gatica” repleto, la campeona mundial de 21 años se lució sobre la panameña y al cabo de 10 asaltos la derrotó en un amplio fallo unánime -99 a 91 de los tres jueces-, en la pelea principal de la velada televisada en vivo por TyC Sports y TyC Sports Play.

En una lucida actuación, Micaela Luján, que pesó 51,300 kg (ahora 10-1-1, 2 KOs) manejó con comodidad cada segmento de la pelea sobre una valiente Nataly Delgado (51,900 kg, 8-4-1, 3 KOs), N° 10 del ranking mundial supermosca FIB, que intentó mucho pero concretó poco, aunque exhibiendo al igual que la pugilista local una excelente preparación.

La previa y posterior subida al ring.

Luján ejerció un marcado dominio en todos los segmentos de la disciplina. Cuando atacó, golpeó mucho, sobre todo en la zona hepática. Cuando dejó avanzar a la retadora, la boxeó desde la media distancia en retroceso e incluso sobre las cuerdas, donde contragolpeó con precisión. Las diferencias de técnica, potencia, justeza y velocidad fueron notorias. Combinó sus profundos cruzados, rectos y uppercuts al rostro con sus punzantes ganchos al cuerpo.

Como es su estilo, Luján se tomó el primer round de estudio y casi no sacó manos, resistiendo la presión del público. Luego fue de menor a mayor, distribuyendo el castigo arriba y abajo. Desbordó en varias ocasiones a la panameña y hasta llegó a tenerla algo sentida. Caminó con clase el ring, exhibió una gran cintura y circulación para esquivar los golpes y en algunos instantes bajó la guardia, ejerciendo cierto dominio psicológico. Por momentos, fue una clase de boxeo. Por eso, al sonar la campana definitiva, el resultado estaba cantado.

La atronadora ovación que bajó de todas las tribunas hizo recordar los tiempo de mayor gloria del templo del boxeo, que supo ser testigo de las mejores noches de gloria del ex campeón Abel Celestino Bailone, presente junto al intendente Maximiliano Frontera, en la primera fila.

Con las últimas fuerzas y lágrimas en sus ojos, La Princesita se dio al gusto de saltar y encaramarse en cada costado del ring para saludar a su gente levantando sus puños, feliz de poder brindarle una noche de alegría, tras una verdadera batalla boxística. El público, de pie, le agradeció con aplausos y vítores su esfuerzo.

Otro mérito de la boxeadora es haberse ganado un lugar en este deporte tradicionalmente dominado por varones, y el afecto de cientos de mujeres que el viernes la ovacionaron de principio a fin.

Seguramente en la mente de esta pequeña gran guerrera, como una sucesión, deben haber pasado mil imágenes de estos 9 años recorridos junto a su amigo y entrenador José Ahumada. Fue él quien la vio por primera vez peleando, cuando repartía trompadas a otros chicos que le quitaban la propina o el lugar donde se la ganaba, en la playa de estacionamiento del supermercado VEA, cuando tenía sucursal en 25 de Mayo Sur. Allí, en el ingreso al barrio San Antonio, donde vive, esa pequeña Micaela aprendió que la moneda y el lugar había que defenderlos a los golpes, aunque enfrente hubiera varones y fueran más grandes.

Sin dudas Micaela recordará para siempre este 2021. El 30 de enero se consagró campeona mundial de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) al vencer a Débora Gómez en Pérez, Santa Fe. Este viernes 26 aprobó con creces -y por primera vez en su ciudad natal- la primera defensa del título. Pero interiormente ella y su equipo saben que esto recién empieza. El próximo objetivo aparece difícil, pero no imposible. Tal vez deba hacer alguna otra defensa del título en el país, pero el desafío planteado va más allá: presentarse en Las Vegas (EE.UU), la meca del boxeo mundial.

Allí donde cada campeón que se precie desearía estar. Donde se ofrecen “bolsas” que le permitan hacer eso que más la motiva a levantarse cada día, TODOS los días, a entrenarse en doble turno: ayudar a su familia. Superar sus humildes orígenes a fuerza de golpes. Esa es SU HISTORIA, la que recién comienza escribir en mayúsculas.

OTROS COMBATES

En el combate semiestelar de la noche, en categoría superpluma, la ex campeona mundial Brenda Carabajal (56,500 kg. y 17-5-1, 9 KOs) doblegó a Lilian Silva (57,400 kg. y 4-11-1), por puntos, en fallo unánime, tras seis asaltos. Las tarjetas de los jueces fueron: Jorge González 60-54, Héctor Álvarez 59-55, y Enrique Ferrero 60-54.

Más allá de los duelos principales, tres peleas completaron la noche. En categoría mediopesado, Juan Rizo Patrón (77,800 kg. y 10-3, 9 KOs) liquidó a Nelson Rosalez (77 kg. y 5-5, 5 KOs), por nocaut en el segundo round, luego definirlo con dos derechas cruzadas al mentón, con que lo envió a la lona por toda la cuenta del árbitro Julio González.

En división welter, Jesús Amitrano (66,500 kg. y 3-3-1, 3 KOs) despachó a Juan Vallejos (66 kg. y 1-3), por nocaut en el tercer capítulo, luego de enviarlo dos veces en el segundo, y otra y definitiva en el tercero.

Finalmente, en peso supermosca, Sergio Daniel Rosalez (52 kg. y 2-0, 1 KO) dio cuenta del debutante Sergio Medina Lucero (52,100 kg. y 0-1), por nocaut en el tercer episodio, luego de ocasionarle una cuenta en esa vuelta y tras ello definirlo al mandarlo al suelo.