Saquen una hoja. Argentina en pospandemia

Por Victor Moriñigo *

 

Sin previo aviso, como era en el colegio, de repente, el Estado Argentino se prepara para gestionar, sin descanso luego del COVID 19, la pospandemia.

Ya aprendimos (¿o no?) la importancia de la educación como derecho humano esencial, ya aprendimos que no hay que enfocarse en falsas dicotomías como salud o economía. Ya aprendimos que necesitamos tener un Estado eficiente para hacer frente a lo que se viene, a lo que estamos viviendo en materia económica y social.

Administrar el Estado no es tarea fácil. Es bien diferente a una empresa privada. Lo público también requiere gestión y pueden aplicarse algunas recetas de CEOS o management que pueden ser de utilidad.

Dos conceptos que son aplicables son aquellos que mencionan Zool y Allen en su libro Grandes modelos repetibles. Ellos hablan que el Estado posee dos fuerzas implacables: el núcleo y la entropía.

El núcleo (o core), como lo llaman ellos, son cuestiones que hacen única a una institución, su ADN, sus objetivos. Si no puede hacer lo que debe hacer está en problemas y está fallando.

El otro término es la entropía, concepto proveniente de la física que aplicable a lo social podría definirse como la medida del desorden de un proceso que conlleva a la dispersión de la energía del sistema. Los niveles de entropía permiten distinguir la energía útil (que se convierte en el trabajo en pos de los objetivos) de los inútiles.

 Con el núcleo bien definido y con bajo nivel de entropía se puede ver un Estado enfocado, ordenado, con calidad, instituciones y eficiente. Los sistemas humanos tienden a desordenarse (a generar entropía) y eso saca de foco el núcleo u objetivo institucional.

Cada rincón que administra el estado (nacional, provincial, municipal, u otros organismos públicos) desde hoy imaginemos si no poseen un núcleo poco claro y altos niveles de entropía y quizás allí esté el inicio de la explicación de sus inconvenientes.

A fuerza de frustraciones, hemos perdido la falsa ilusión de que es fácil salir de donde estamos. Vamos a tener que afrontar un gran duelo nacional: no somos lo que creíamos ser y las recetas repetidas ya se ha probado que no sirven. Aunque triste, quizás sea una buena noticia. Un diagnóstico más sincero, tanto de desde lo individual como desde lo colectivo, hará modificar nuestros comportamientos en la dirección correcta.

La gran tarea pendiente consiste en reimaginar nuestro Estado. Para ello no solo deberemos afrontar cuestiones complejas, sino hacerlo en un contexto más difícil, tanto local como mundial. En ese recorrido es bueno recordar que otras naciones ya han atravesado procesos similares y hasta mayores. Es tiempo de abordar un futuro que nos devuelva la tranquilidad, que haga de Argentina una sociedad moderna y de iguales.

Ojalá aprendamos que unidos pudimos salir del COVID 19 y ahora debemos enfrentarnos a antiguos/nuevos problemas económicos, para los cuales no hay vacuna ni tratamientos a la vista, sino que depende íntegramente de nosotros.

* Rector UNSL