Se tatuó los globos oculares con tinta azul y quedó ciega por casi un mes

 

 

Una influencer reconocida por sus múltiples tatuajes, Amber Luke, fue noticia internacional luego de que se quedara ciega por varias semanas tras teñirse los ojos de color azul, en Nueva Gales del Sur, Australia.

El hecho ocurrió a fines de  2019, pero recién ahora se conocieron  más detalles de esta extraña y peligrosa intervención.

El procedimiento que duró al menos 40 minutos y que según contó fue «el más doloroso» que ha experimentado hasta el momento, es, dijo, sólo un incidente del que no se arrepiente, pues para el próximo año espera llenar todo su cuerpo con tatuajes.

La chica fanática de los tatuajes decidió cambiar el color de sus globos oculares y pasar de blanco al celeste, situación que le provocó una ceguera temporal de casi un mes por el doloroso procedimiento.

Amber Luke escribió en sus redes sociales que el proceso lo realizaron cuatro veces por ojo. «Desafortunadamente mi artista se metió demasiado en mi globo ocular. Si su procedimiento se realiza correctamente, se supone que no debo quedar ciego en absoluto», compartió.

La influencer, quien se hace llamar Blue Eyes White Dragon  (Dragón Blanco de Ojos Azules), también contó para Barcroft Media que sintió como si le frotaran el ojo con fragmentos de vidrio. “Ni siquiera puedo comenzar a describir cómo era la sensación, lo mejor que puedo darle es que una vez que el globo ocular fue penetrado con la tinta, sentí que agarraron 10 fragmentos de vidrio y lo frotaron en mis ojos”, dijo.

De acuerdo con lo que contó, la joven tiene más de 200 tatuajes y varias intervenciones quirúrgicas. Entre su total de gastos, lleva hasta el momento 14 mil libras para modificar su apariencia. Las cirugías de la influencer  Labios, pómulos, colmillos removibles, lengua, expansores en lóbulos de orejas, implantes mamarios y partición en la lengua son algunas de las modificación que la influencer ha realizado a su cuerpo.

Al respecto, la madre de la joven explicó para el medio Daily Mail que su hija tiene una adicción con los tatuajes. Desde los 14 años atravesó por una severa depresión y una falta de aceptación a su cuerpo. «Sin importar lo que digamos, muchos chicos hacen lo que quieren. Lo mejor que puedo hacer es amarla, aunque no siguió mis consejos como madre», dijo.

Semejante intervención le provocó una ceguera que le duró más de 20 días: “Fue muy intenso y muy doloroso. Mis ojos se mantuvieron abiertos mientras se inyectaba la tinta en mi ojo con una jeringa. Estuve ciega durante tres semanas”.

Sin embargo, lejos de arrepentirse de toda su transformación la reconocida instagramer se enorgulleció de los 200 diseños que tiene en su cuerpo: «No me preocupa cómo me veré cuando sea mayor, entiendo que todos envejecen y no creo que nadie se vea demasiado «bonita» a los 70 años», sentenció.

Sin embargo, esta australiana no es ni por lejos la primera. Hace cuatro años Eduardo «Calaka» Pizarro, un joven chileno, se dio similar gusto. Entonces tenía 19 años y más de 100 tatuajes en todo su cuerpo. Esta pasión por la tinta y la aguja lo llevó a dejar el colegio y a transformarse poco menos  que en una celebridad.