¡UN MÉDICO EN ITALIA FUE DENUNCIADO POR IR A VACUNARSE CON UN BRAZO DE SILICONA!

Las estrategias de los antivacunas para intentar obtener el pase sanitario de forma fraudulenta siguen renovándose. Esta vez, ocurrió en Italia: un dentista de 57 años fue al vacunatorio a recibir el pinchazo con un brazo falso de silicona, con el objetivo de engañar a la enfermera y así poder conseguir la constancia de inmunización. Sin embargo, fue descubierto por la trabajadora y denunciado por las autoridades sanitarias.

El hecho ocurrió en Biella, un municipio de 44.000 habitantes de la región de Piamonte, al norte de Italia. Según los medios locales, el dentista había sido suspendido por no contar con el certificado sanitario, obligatorio para trabajar y acudir a lugares cerrados, ante lo cual ideó un plan para intentar burlar el sistema sin ser inoculado.

Sucede que en la ciudad de Biella en Italia, se volvió obligatoria la vacuna para poder ejercer un puesto de salud, algo que el dentista ignoró y seguía atendiendo pacientes sin aplicarse la vacuna.

Desafortunadamente para él, su plan no funcionó y la enfermera asignada a su dosis de percató del hecho y lo reportó a los superiores, por lo que fue denunciado por estafa, e incluso podría perder su licencia, esto de acuerdo a los datos difundidos por el medio Il messaggero de Italia.

Guido Russo es un dentista de 57 años que causó una enorme conmoción por su plan para evitar ser vacunado, ya que el pasado 2 de diciembre usó un brazo de silicona falso para fingir que recibía la vacuna, el cual incluso tenía material similar al músculo del brazo donde entra la aguja e intentar falsificar el certificado de vacunación.

Aparentemente el dentista, cuya personalidad fue descrita por sus pacientes como graciosa, no sólo quiso cometer una estafa con la vacuna, sino que seguía laborando sin vacunarse a pesar de que ya es obligatorio en su ciudad.

Fue entonces que se presentó en el centro de vacunación de Biella, con el busto cubierto con un modelo anatómico de silicona muy similar a la piel humana. El color y la percepción al tacto, sin embargo, hicieron sospechar a la enfermera, Filippa Bua, de 60 años, que se disponía a aplicarle la inyección.

TESTIMONIO DE LA ENFERMERA

«Sentí una piel gomosa y fría, con un color demasiado claro. Al principio pensé que el señor había sufrido la amputación de un miembro y me había dado el brazo equivocado. Lo lamenté porque creí que, sin pretenderlo, lo había puesto en una situación embarazosa», contó.

«Le pedí que me descubriera el brazo izquierdo y me encontré frente a un brazo exactamente igual que el anterior. Al instante me di cuenta que estaba tratando de evitar la vacunación mediante una prótesis de silicona, esperando que yo no me diera cuenta y le inyectara la vacuna», añadió la trabajadora.

Una vez descubierto, el médico no se dio por vencido y trató de convencer a la enfermera para que dejara pasar el engaño. «Cuando se dio cuenta de que lo habían descubierto, me insistió para se le vacunara, aunque fuera falsamente, porque necesitaba el pasaporte covid para trabajar, pero él no quería vacunarse», comentó indignada al diario La Repubblica.

Según relató la profesional, «en las últimas semanas, todos los que se acercan a recibir la primera dosis de vacuna están enfadados con el sistema y se sienten obligados a hacerlo. Yo y mis compañeros no damos espacio a ninguna provocación. Pero esto cansa. Lamento ver a todas estas personas que no entienden hasta qué punto la vacuna es fundamental para proteger su salud y la de sus seres queridos».

Luego de lo ocurrido, Bua recibió una llamada del presidente de la región de Piamonte, Alberto Cirio. «Parece una broma pero no hay de qué reírse. El caso roza el ridículo, si no fuera porque estamos hablando de un gesto de enorme gravedad, inaceptable ante el sacrificio que la pandemia está haciendo pagar a toda nuestra comunidad, en términos de vidas humanas y costos sociales y económicos», manifestó el presidente regional.

«La rapidez y habilidad del operadora sanitaria han arruinado los planes de este sujeto que ahora responderá a la justicia», añadió el funcionario, luego de confirmar que el médico fue denunciado por fraude.

Según los medios locales, este podría no ser un caso aislado, dado que el 24 de noviembre apareció un mensaje en Twitter a nombre de Giuseppe Maria Natale (que ya fue borrado) con un enlace de Amazon a través del cual era posible comprar a 400 euros un busto de silicona completo con brazos, cuello y músculos falsos. «Si voy con esto, ¿se darán cuenta? Tal vez debajo de este busto de silicona, incluso me pongo alguna otra prenda para evitar que la aguja llegue a mi brazo real», decía el mensaje.

Aparentemente las acciones de Russo indignaron a la orden de médicos italiana, que ha iniciado una investigación para determinar las sanciones a las que será acreedor el responsable, además de la demanda por estafa que enfrenta actualmente y que podría hacerle perder su licencia.

Este ha sido uno de los casos más inusuales que se han registrado en torno a los grupos antivacunas, y tras la llegada de la variante Omicron, en muchas ciudades se ha hecho obligatoria la vacunación, algo que ha generado decenas de protestas.