Un proyecto JUSTO, para combatir la desigualdad y la pobreza

Por Carlos Ponce *

 

Nos aprestamos a tratar un tema trascendente para nuestro país, en un contexto extraordinario nunca visto por la pandemia mundial. Que ha impactado en nuestra economía y en el natural desarrollo de la sociedad, afectando a cientos de miles de hogares. Antes que nada, pensemos en esto: un contexto inédito, que nos obliga a pensar en salidas creativas y solidarias.

Nuestro gobierno, este Congreso, tienen una responsabilidad histórica de hacerse cargo, no hacerse los distraídos ante la dura realidad que atravesamos. Así es como surge este Aporte Solidario Extraordinario a las Grandes Fortunas.

Les pregunto a quienes se oponen: ¿Creen que esto es un invento nuestro, de este gobierno? ¿Qué se ocurrió porque sí, de casualidad? No señores. La concentración de la riqueza y el crecimiento de la pobreza y la desigualdad es un problema mundial. Y ustedes lo saben. EN EL MUNDO SE VIENE ANALIZANDO ESTE DRAMA QUE AVERGUENZA A LA HUMANIDAD.

Sin ir más lejos, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó en 2015, ya hace 5 años, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Se trata de un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia. Los Estados miembros de Naciones Unidas, y Argentina es uno de ellos, aprobaron una resolución en la que reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza y afirmaron que sin lograrla no puede haber desarrollo sostenible.

Dicha Agenda plantea 17 Objetivos con 169 metas de carácter integrado e indivisible, que abarcan las esferas económica, social y ambiental.

Desde entonces, la nueva estrategia rige los programas de desarrollo mundiales durante los próximos 15 años, hasta 2030. Al adoptarla, los Estados se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables.

La Agenda 2030 cita las «enormes disparidades de oportunidades, riqueza y poder» como uno de los «inmensos desafíos» para el desarrollo sostenible. Y reconoce que «el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible… solo será posible si se comparte la riqueza y se combate la desigualdad de los ingresos».

Una parte importante de la desigualdad consiste en la creciente concentración del mercado y la acumulación de riqueza y poder económico en manos de un número relativamente pequeño de empresas multinacionales e individuos ultra ricos.

Para plantearlo en números: la mitad inferior de la población mundial posee menos del 1 por ciento de la riqueza total. Como marcado contraste, el 10 por ciento más rico posee el 88 por ciento de la riqueza mundial, mientras que el 1 por ciento superior por sí solo representa el 50 por ciento de los activos globales.

Les pregunto: ¿Les parece esto una sociedad justa? ¿Se puede convivir con tamaña desigualdad?

Este proyecto no es, como algunos dicen, un castigo a los ricos. De ningún modo. Tampoco un impuesto, porque se aplicará por ÚNICA VEZ, de manera tan extraordinaria como extraordinario es el momento que vivimos. Por eso me permito recordar algunos puntos principales: 

  • El aporte será “con carácter de emergencia” y por única vez, y recaerá sobre personas humanas residentes en el país con un patrimonio superior a los 200 millones de pesos, incluyendo bienes en el país y en el exterior.

  • Del mismo modo, deberán pagar el aporte las personas de nacionalidad argentina que tengan domicilio en paraísos fiscales -definidos como “jurisdicciones no cooperantes” o “jurisdicciones de baja o nula tributación”.

  • El destino que se le dará a la recaudación es el siguiente:

-Un 20% para la compra  o elaboración de equipamiento médico, elementos de protección, medicamentos, vacunas e insumos de asistencia sanitaria.

-Un 20% para subsidios a micro, pequeña y medianas empresas, “con el principal objetivo de sostener el empleo y las remuneraciones de sus trabajadores”.

-Un 20% para el programa de becas educativas Progresar, destinadas a estudiantes de todos los niveles.

-Un 15% para el Fondo de Integración Sociourbana, destinado a mejorar la calidad de vida en barrios populares.

-Un 25% a programas de exploración, desarrollo y producción de gas natural a través de Integración Energética Argentina S.A., “la cual viabilizará dichos proyectos proponiendo y acordando con YPF S.A., en forma exclusiva, las distintas modalidades de ejecución de los proyectos”.

Quiero cerrar recordando palabras del Papa Francisco, hace 3 años, en 2017:

«Ya no son sostenibles las inaceptables desigualdades económicas que impiden poner en práctica el principio del destino universal de los bienes de la tierra. No puede un grupito de individuos controlar los recursos de medio mundo», criticó el Pontífice durante un encuentro con participantes del Foro Internacional «Paz y Migraciones».

El Sumo Pontífice agregó: «No puede ser que personas y pueblos enteros solo tengan derecho a llevarse las migajas. Y ninguno puede sentirse y aliviado de los imperativos morales que se derivan de la corresponsabilidad en la gestión del planeta, una responsabilidad compartida, reafirmada en varias ocasiones por la comunidad política internacional».

En aquél entonces ni nos imaginábamos esta pandemia. Pero el 26 de agosto de este año Francisco volvió sobre este mismo tema, diciendo que “una economía enferma produce el virus de la desigualdad”.

Expresó que la desigualdad “es el fruto de un crecimiento económico injusto, que prescinde de los valores humanos fundamentales”, y nos exhortó a “actuar todos juntos, en la esperanza de generar algo diferente y mejor”.

ESO ES LO QUE ESTAMOS INTENTANDO HACER HOY Y AQUÍ, DESDE LA RESPONSABILIDAD PERO TAMBIÉN DESDE EL MÁS PROFUNDO SENTIMIENTO DE SOLIDARIDAD.

Muchas gracias.

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* (Ponencia que introdujo en la sesión el Diputado Nacional Carlos Ponce)