29 noviembre, 2023

EL BANCO CENTRAL SUBIÓ LA TASA DE INTERÉS AL 133% ANUAL, PARA TRATAR DE FRENAR EL DESARME DE PLAZOS FIJOS

Ante la disparada de la inflación y del dólar, el Banco Central finalmente resolvió este jueves subir la tasa de interés al 133% anual, en un intento por evitar también el desarme de plazos fijos. Inicialmente analistas financieros que reciben información del Central habían informado una tasa del 145%.

La tasa de interés rompe así todos los récords, ya que equivale a una efectiva que es la “máxima del siglo”, explicó en analista financiero Salvado Vitelli.

Así, la Tasa Efectiva Anual (TEA) trepa a 254,8%.

El Directorio del Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispuso hoy incrementar la tasa de política monetaria. De esta forma, la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq) a 28 días pasó a 133% (11% de tasa efectiva mensual).

Simultáneamente y en pos de reforzar el incentivo al ahorro en pesos, el BCRA elevó la tasa de interés mínima garantizada sobre los plazos fijos de personas humanas, estableciendo el nuevo piso en 133% (11% tasa efectiva mensual) para las imposiciones a 30 días hasta 30 millones de pesos. Para el resto de los depósitos a plazo fijo del sector privado la tasa mínima efectiva mensual garantizada se establece en 126%.

En septiembre, la tasa de inflación mensual se ubicó en 12,7%, impulsada por el arrastre estadístico de la aceleración de precios que tuvo lugar en agosto, luego de la recalibración del tipo de cambio oficial.

Los indicadores de alta frecuencia continúan reflejando una desaceleración del ritmo de incremento del nivel general de precios desde el pico de la tercera semana de agosto, y sugieren que la inflación mensual mostraría una desaceleración significativa en octubre.

La autoridad monetaria considera conveniente incrementar la estructura de tasas de interés de la economía para consolidar esta tendencia, acotar la volatilidad financiera observada durante el período electoral y favorecer la acumulación de reservas internacionales.

La política de tasa de interés del Banco Central busca propender hacia retornos reales positivos sobre las inversiones en moneda local, con el fin de preservar la estabilidad monetaria y cambiaria.

El BCRA continuará monitoreando la evolución del nivel general de precios, la dinámica del mercado de cambios y de los agregados monetarios a los efectos de calibrar su política de tasas de interés y de gestión de la liquidez.

QUÉ PASÓ CON LOS DEPÓSITOS

El mes pasado todos los depósitos en los bancos cayeron, impulsados por la aceleración inflacionaria, que lleva a los argentinos a gastar antes de que los precios vuelvan a subir, y la tensión cambiaria. Los pesos en cuentas a la vista cayeron 3,4% por encima de la inflación; pero el castigo se sintió en la salida de plazos fijos minoristas: cayeron 13% con respecto a agosto.

Esta tasa efectiva anual es el rendimiento que se obtendrá al cabo de un año reinvirtiendo cada vez el capital más los intereses mensuales generados.

Tras conocerse públicamente el índice de inflación de septiembre, la reunión de Directorio, que se llevó a cabo al mediodía, concluyó con la decisión de elevar la tasa de interés.

Con esta medida, el Central espera que los ahorristas cesen en el desarme de depósitos, que se disparó en las últimas semanas porque la inflación superó la tasa que rinden los plazo fijo y se agudizó tras la recomendación de Milei, este lunes, de no renovar los plazo fijo.

En los sectores productivos se teme que un fuerte impacto en la actividad fabril, en la que se viene verificando una desaceleración.

La decisión del Central se adoptó en medio de un gran nerviosismo en el mercado financiero.

El BCRA había subido la tasa en 21 puntos básicos al 118% vigente después de la devaluación post PASO, pero la inflación que se disparó por el salto del dólar oficial terminó absorbiendo la mejora de los rendimientos en pesos.

Luego del IPC de agosto, que había arrojado una inflación del 12,4% en el mes, el organismo se negó a volver a ajustar al alza la tasa porque, según comentaban sus funcionarios en voz baja, “sería un desastre para la economía”.

Pero septiembre terminó con un cambio de tendencia de los ahorristas que comenzaron a dejar de renovar sus plazos fijos y prefirieron pasarse a posiciones “líquidas” para poder cubrirse con inmediatez ante un nuevo salto del dólar y del resto de los precios de la economía.

 

 

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