24 julio, 2024

UN DERROCHE DE ORIGINALIDAD Y BUEN GUSTO

Por Eduardo Gargiulo

Es común escuchar a diario despotricar contra el gobierno (del signo que sea). O contra los políticos, los funcionarios y empleados públicos y, en general, contra todo lo que significan las instituciones que nos representan. Desde corruptos e inútiles, pasando por mediocres. Cualquier adjetivo calificativo es admitido, siempre que se trate de cuestionar o criticar lo público o en general al Estado.

Pocas veces se expresa la misma animosidad para pegarle a lo privado. Por el prejuicio hecho carne de que siempre es mejor, haga lo que haga. Aunque sea una porquería.

Elogiar algo que hace un gobierno o un funcionario inmediatamente cae bajo la sospecha de “connivencia”. En el periodismo sobre todo, estamos inclinados –y acostumbrados- a poner siempre la lupa sobre lo malo. Si criticamos, está bien. Si elogiamos no, porque eso es propaganda…

A riesgo de recibir el hachazo de alguna interpretación binaria y recalcitrante, hoy tengo ganas de contradecir la norma.

Lo antedicho viene a cuento de la ocurrencia que tuvo el Departamento de Comunicación Institucional de la empresa Obras Sanitarias Mercedes, en el marco del 99° Aniversario de la inauguración del histórico tanque elevado ubicado en Balcarce 416. El pasado viernes por la noche presentaron el cortometraje “Hay Tanques”.

¿A quién se le ocurrió proponerle a un reconocido escritor y poeta de nuestra ciudad que elabore un guión para hablar, casi románticamente … de los tanques de agua de la ciudad? Suena hasta medio tonto, ¿no? ¿Y qué otro chiflado, sino Patricio Torne, podría haber aceptado?

El resultado es un delicioso cortometraje, de apenas 6´30”, en el que desfilan una galería de imágenes de diferentes modelos de tanques, sincronizadas con una excelente edición musical y un relato sentido, en partes humorístico e irónico, que en definitiva cautiva y seduce al observador.

Evidentemente, a los que lo pensaron y estuvieron detrás de su realización sí les sube el agua al tanque… (perdón por el obvio juego de palabras, pero me caía bien).

De todos modos, lo que hizo esta gente – del Departamento de Comunicación Institucional – a la que poco conozco, no es casual. En noviembre pasado, ante la inminencia de la época estival, habían sorprendido con una campaña no tan elaborada, pero también creativa, para advertir a la población que no derrochara el agua. En lugar de amenazar con efectuar inspecciones, armaron un spot emulando a Los Simuladores, mostrando a sus inspectores (reales, no actores).

 

Dicen que los locos son los que cambian el mundo. Otros dicen que suelen ser los más cuerdos. Sea como fuere, en Obras Sanitarias demostraron que se pueden hacer exquisitas piezas audiovisuales, sin recurrir a cerebros externos ni genios consagrados. Con nuestra gente. No es poca cosa.

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