24 abril, 2024

EL PLAN SECRETO MEJOR GUARDADO: EL RETORNO DE CLAUDIO POGGI AL PARTIDO JUSTICIALISTA

Por Ricardo Lavandeira *

El acontecimiento político más relevante de los últimos años se está diseñando por estas horas en un borrador ultra secreto manejándose entre San Luis y Buenos Aires: se trata del posible regreso del Claudio Poggi al Partido Justicialista de San Luis.

Vale decir, cual hijo pródigo, el gobernador electo examina junto a un reducido grupo de asesores su retorno al movimiento político que lo honró invistiéndolo con los más altos honores políticos y al que un día le dio la espalda y se cruzó de vereda, cosechando adherentes a su paso enérgico y audaz, pero, al mismo tiempo, dejando una estela de fuertes resentimientos en los campamentos peronistas tradicionales, para calificarlo de algún modo leve. Entre insultos de un lado y aplausos de otro, Paggi se fue.

Esto requiere un examen minucioso que permita transportar al ciudadano en general y a los que consumen política en particular, al génesis del planteo: cuáles son las razones que obligarían a Poggi a buscar refugio político en el PJ provincial. No se trata de amor, claro está. Se trata del panorama tan incierto como complejo que se le presentará al asumir la gobernación, en tanto y en cuanto su margen de maniobra se pueda presentar muy acotado, a tal punto que ponga en riesgo su capacidad de maniobra a fin de desenvolver una normal gobernabilidad a partir del 11 de diciembre. Más aún, desde acá  y mirando a la distancia lo que pueda pasar en diciembre y enero, no se advierte con claridad a futuro el disfrute de la tradicional luna de miel de los primeros cien días de gobierno.

LOS ASTROS QUE NO SE LE ALINEAN

Entre grises y oscuros nubarrones, el electo mandatario tendrá frente a si un escenario político que no le será indulgente ni piadoso en términos políticos: Tendrá la Legislatura Provincial prácticamente en contra, es decir estará en minoría en ambas cámaras por lo que resultará, sino imposible, muy difícil que prosperen sus proyectos de ley. Y si acaso consigue alguna votación favorable a sus inquietudes, probablemente sea la consecuencia de agitadas y costosas negociaciones.

En cuanto a los asuntos municipales, es muy vasto el panorama cargado de intendencias encabezadas por opositores a su bando y, de suyo, con abundantes concejos deliberantes antipáticos a su gestión.

MÁS Y MÁS NUBARRONES

Pero las contrariedades para el contador Poggi no culminan ni se agotan en estos terrenos provincianos. El panorama nacional no se presenta para él auspicioso ni mucho menos. Veamos.

Analizando los candidatos presidenciales en danza y cómo jugaría su suerte en ese ring nacional, don Claudio tampoco podrá respirar ni dormir tranquilo.

En la eventualidad de una presidencia de Javier Milei, la relación será una pesadilla. Para esta rara especie llamada libertaria, Poggi será un integrante  más de lo que Milei llama con desprecio “la casta política”, a la que maldice a diario con un aliento pestilente que destila ánimos fascistas despertando miedo todo lo que este personaje de modales violentos representa.

Si la presidencia quedara en manos de Patricia Bullrich, la situación de Poggi tampoco será auspiciosa, salvo que el gobernador electo se agache sumiso y humillado, a los designios no menos violentos de esta mujer a partir del alineamiento que Claudio Poggi tuvo junto a Rodríguez Larreta. Todo lleva a pensar que la Bullrrich les hará morder y hasta tragar tierra a los que acompañaron a su adversario en la interna.

¿LA TABLA SALVADORA?

Frente a este paisaje apocalíptico, para algunos analistas, una presidencia de Sergio Massa es la mejor alternativa para Poggi. ¿Por qué? Quienes conocen los pliegues del paño coinciden en que las relaciones entre Massa y Poggi nunca fueron malas, contrario sensu, fueron respetuosas y sin agresiones, más aún, alguien arriesgó un concepto más romántico: “Hay mutuo afecto”.

En ese orden, allí empiezan a develarse algunos mecanismos marcados al principio de este editorial. Aquí falta una pieza clave, el gran articulador. Pues el gran articulador de una buena relación del gobierno de Claudio Poggi con una eventual presidencia de Sergio Massa no sería otro de Adolfo Rodríguez Saá. ¿Por qué y cómo?

Adolfo Rodríguez Saá tiene excelentes relaciones con los principales motores del peronismo nacional: con Massa y especialmente con Cristina Fernández de Kirchner, el cuadro político más poderoso de Argentina y especialmente del peronismo. (No en vano sus más implacables enemigos mediáticos, políticos y judiciales buscan encarcelarla o asesinarla, cualquier método les es válido con tal de sacarla del mapa político nacional por su inconmensurable capacidad, poder político y liderazgo).

Más aún, los más memoriosos recuerdan con puntillosa precisión que Cristina siempre tuvo en grata consideración a Claudio Poggi y en ese marco recuerdan que en aquella fugaz visita de la entonces presidente a San Luis para visitar un emprendimiento agropecuario cerca de Juan Llerena, Cristina Fernández trajo desde aquel lugar hasta la ciudad de San Luis en el helicóptero presidencial a Poggi y que -aseguran- el trato CFK con él siempre fue ameno, a la vista de lo que razonan en ese sentido varios exégetas políticos desde alguna mesa de café en el centro de la ciudad capital cada mañana.

Pero las buenas relaciones, no son suficientes. ¿Cómo se articularía toda esa ingeniería de acercamiento Massa-Poggi-Cristina-PJ San Luis?

Adolfo Rodríguez Saá seguirá siendo el gran articulador de esa maniobra estratégica, habida cuenta de la alianza que establecieron Adolfo y Poggi en esta última etapa político electoral, ambos emparentados en un solo fin: vencer a Alberto Rodríguez Saá.

Cuentan que en tales eventualidades y con todo el poder político sobre el peronismo nacional, en una renovación de autoridades partidarias Massa y hasta Cristina le daría todo el oxígeno y respaldo necesario para que Adolfo Rodríguez Saá vuelva a presidir el Partido Justicialista de San Luis.

De ser así y cumplirse los pasos de este borrador ideal trazado, con Adolfo encabezando nuevamente el partido político más poderoso de la provincia aflojarían las tensiones y obstáculos en la Legislatura Provincial (Senado y Cámara de Diputados), en cuya eventualidad la gobernabilidad de Claudio Poggi (formalizado además su retorno al peronismo puntano) al fin se vería aligerada de obstáculos, murallas y trincheras enemigas en el edificio de la calle Ascasubi.

La revelación de estos borradores, por cierto, abre un abanico de alternativas con sabor a utopía o futurología vana, pero que, de cumplirse, dejará de ser un marco teórico descabellado para convertirse en una realidad hoy por hoy impensada.

* Director abcnoticias-sanluis.com

 

 

 

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