22 abril, 2024

PROPUESTA DE EXTENSIÓN PARA IMPULSAR EL TURISMO COMUNITARIO EN SIETE CAJONES

El proyecto de Extensión llamado “Una Puerta al Turismo Comunitario en Siete Cajones”, diseñado y organizado por tres unidades académicas de la UNSL, avanza a través de encuentros de capacitación, intercambio y trabajos de campo, luego de contar con la aprobación de la Secretaría de Políticas Universitarias y ser seleccionado en la Convocatoria “Universidad, Cultura y Territorio 2022”.

Siete Cajones es una localidad ubicada a 3 kilómetros de El Trapiche. Rodeado de sierras y atravesado por uno de los ríos más caudalosos de San Luis, el Río Grande, la zona se caracteriza por su riqueza natural. Unas 40 casas se encuentran en el lugar, de gente que históricamente ha vivido en la comunidad y otras de familias que buscaron un lugar tranquilo, seguro y en contacto con la naturaleza. Allí, se han desarrollado en los últimos años emprendimientos turísticos, tales como circuitos de caminatas, cabalgatas, cabañas, elaboración de dulces y otros que constituyen un potencial para valorar.

El proyecto de Extensión puso la mirada en el lugar para elaborar una propuesta diferente, que apunta a desarrollar el llamado Turismo Comunitario en la localidad: “se define como una oferta a los visitantes para que no solamente vayan a disfrutar de los recursos naturales, culturales y sociales del lugar, sino también que participen de un intercambio cultural con los habitantes de la zona”, explicó el licenciado Claudio Quinteros, docente de la FCEJS y director del proyecto.

“Están las condiciones, porque es todo mucho más natural, las calles son de tierra; hay un río muy caudaloso y bosque nativo. Existen emprendimientos ya radicados y otros que se empiezan a reactivar”, agregó.

El proyecto incentiva a los habitantes de Siete Cajones a organizarse, diseñar, crear y ofrecer las propuestas para los turistas. “La finalidad es que la comunidad pueda hacer esas ofertas desde su mirada, desde su organización… Es ahí donde se da la cuestión del intercambio cultural. Es decir, no es solamente se trata del diseño de empresa, que tiene como fin el lucro, sino que se intenta valorar y conservar el patrimonio cultural, social y natural de la comunidad”.

En el proyecto intervienen tres unidades académicas. Además de la FCEJS, participan docentes de la FICA y de la Facultad de Turismo y Urbanismo, de Merlo. “Lo que es importante por la articulación que se da para una propuesta común, territorial, de convergencia. Tenemos ingenieros agrónomos, trabajadores sociales, un biólogo y dos licenciadas en turismo, además de estudiantes de la Licenciatura Trabajo Social y de la licenciatura en Turismo”, destacó Quinteros.

Agregó Quinteros que el proyecto genera amplias expectativas a partir del apoyo de la Secretaría de Políticas Universitarias, ya que, además del incentivo del turismo comunitario, también se abren otras líneas de desarrollo, como el turismo rural “donde la oferta apunta ofrecer a los visitantes determinadas actividades en el ámbito de la ruralidad”.

En el caso de la zona de Siete Cajones, existen pequeños emprendimientos dedicados a la crianza de chivos, producción de proteínas cárnicas y huevos. “Se dan las condiciones y particularidades para poder generar este tipo de turismo, donde el visitante va a tener la posibilidad de intercambio de experiencia, de conocer cómo es ese tipo de trabajo”.

Otra de las alternativas es el ecoturismo “que apunta más al cuidado de la naturaleza, dirigido a generar mayor conciencia ambiental, dentro del cual se ofrecen caminatas, cabalgatas y avistamiento de aves, entre otras actividades”.

Contó Quinteros que ya mantuvieron los primeros encuentros con miembros de la comunidad de Siete Cajones, en los cuales participaron vecinos que ya emprendimientos turísticos como bar, fábrica de galletitas, dulces; y otros “que apuestan a generar condiciones dentro de la localidad acorde a esas conceptualizaciones, que tienen que ver con el turismo comunitario, cultural y rural”.

Uno de los primeros trabajos realizados en el lugar fue un “mapeo colectivo y participativo”, que consistió en “diseñar, dibujar el pueblo en un afiche, con el fin de detectar en cada lugar donde se ubican los emprendimientos productivos, dónde están los espacios aptos para el turismo que tengan cierta belleza y comodidad para ofrecer. También si hay algún patrimonio social o cultural en la localidad que se pueda mostrar al público. Es decir, todo lo que pueda formar parte de una oferta turística y, a partir de ahí, generar ese intercambio cultural”.

Mientras, el equipo interdisciplinario organiza próximos encuentros “para analizar los nuevos emprendimientos y cómo mejorar los actuales. Tenemos pensado generar capacitaciones para el manejo y el trato con el turista, el tema de la información y ciertos tips que los chicos de la Facultad de Turismo van a ir desarrollando”.

Remarcó que todas las propuestas y actividades que llevan adelante se hacen “en el marco de una lógica relacionada con la comunicación popular, considerar que los otros y otras también tienen saberes y que pueden formar parte de este proyecto. No es para nada una mirada academicista, sino viabilizar las oportunidades que hay y generar las condiciones para que pueda surgir este tipo de turismo con el cual esté de acuerdo la comunidad”.

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