22 mayo, 2024

INSÓLITO RECONOCIMIENTO “PROFESIONAL” EN UN CONTROL DE TRÁNSITO

Habitualmente se afirma que los niños y los borrachos dicen siempre la verdad o, lo que es lo mismo: nunca mienten. Y en un operativo vehicular efectuado a principios de octubre, los inspectores municipales de Villa Mercedes pudieron comprobar, para su asombro, cómo se cumplió a rajatabla este popular refrán.

Podría haber sido un control más de rutina, pero esa tarde-noche del 1° de octubre los agentes municipales no la olvidarán jamás, por la insólita situación que les tocó atravesar.

Apuntes de San Luis pudo acceder al acta de infracción que le labraron a un conductor cuya motocicleta, a simple vista, presentaba numerosas deficiencias.

Encontrándose ubicados en calle Maipú, a pocos metros de avenida Mitre, los empleados del área de Tránsito le hicieron seña a un conductor para que se detuviera. Una vez que lo hizo, constataron que la motocicleta 150 CC, azul, carecía de ambos espejos y tenía las luces de giro delanteras y traseras rotas, al igual que el guardabarros delantero, entre otras deficiencias.

Como presentaba cierto aspecto de embriaguez, le efectuaron el test de alcoholemia, el que efectivamente arrojó que tenía 2,82 gramos de alcohol en sangre.

Al interrogarlo, el joven les dio su nombre y apellido, el domicilio donde vive, dijo tener 25 años y luego llegó la parte más graciosa:

– ¿Profesión?

– ¿Qué?

– ¿A qué se dedica?

– Ah… soy ladrón, respondió muy suelto de cuerpo.

Así consta en la respectiva acta de infracción. Sincericidio total, aunque no constituya delito percibirse y reconocerse como tal (siempre y cuando no lo encuentren ejerciendo dicho “oficio”).

Posteriormente el inspector llamó a su compañero de trabajo y en su presencia le volvió a preguntar al motociclista su ocupación, por si hubiera escuchado mal. El hombre –coherentemente- le respondió lo mismo: ladrón. Y así lo hizo constar nuevamente el funcionario, convencido -tal vez- que eso daría más argumentos al fiscal municipal a la hora de dictar una severa pena al infractor.

Al explicársele que debido al estado en que se encontraba y las deficiencias de la moto ésta le sería secuestrada, el joven se enojó y acusó al inspector con un lenguaje entre tierno e infantil: “Usted es malo”. Luego le recordó al agente que tuviera en cuenta que podía encontrarlo en el centro, a modo de amenaza.

El agente, por las dudas, también anotó textual el tremendo insulto y la amenaza.

Borracho pero no tonto, cuando vio que la parada se ponía jodida, el conductor se intentó dar a la fuga, pero debido a su estado fue rápidamente demorado por un móvil policial de apoyo.

Fin de la hilarante escena.

 

 

(Imagen motociclista: ilustrativa)

 

 

 

 

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