21 febrero, 2024

“ME FALSIFICABAN LA FIRMA Y NUNCA SE LO PUDE DECIR AL EXGOBERNADOR”

El lonco Víctor Baigorria acompañó a la comitiva del Gobierno cuando le restituyó el poder y terminó con los manejos de Sergio Freixes dentro de la comunidad. Ahora tendrá la difícil tarea de recomponer las relaciones puertas adentro y recuperar el tiempo perdido en los trabajos de campo.

Víctor Baigorria tenía una mezcla de temor y alivio cuando acompañó a los funcionarios del gobierno de San Luis que, ayudados por la fuerza policial, ingresaron a las tierras del pueblo ranquel para terminar con una injusticia, con un nicho de corrupción más que usufructuaba la administración anterior.

Temor porque todos en el departamento Dupuy conocen las conexiones y el grado de impunidad con el que se manejó durante décadas Sergio Freixes, exintendente de Nueva Galia, exministro de Alberto Rodríguez Saá y hombre fuerte, que siempre impuso su voluntad por la fuerza. Pero a la vez alivio porque el pueblo ranquel, su gente, estaba recuperando la libertad en ese acto simbólico y efectivo, por el cual le restituyeron el poder que le concedieron sus vecinos cuando lo nombraron lonco, el jefe, un cargo que asumió en 2017 y casi no pudo ejercer, barrido a punta de látigo por los usurpadores de los derechos del pueblo originario, quienes comenzaron a hacer negocios por su cuenta, ignorando a los habitantes del predio.

“Hubo loncos anteriores que hicieron todo mal. En ese momento pedimos ayuda al Gobierno provincial y nos mandó a Sergio Freixes como interventor. Al principio, los primeros tres meses, me preguntaban cómo estaba el campo, pero después empezó a meter mano él. Eso estuvo mal, porque nos dejó mal parados a todos. Nos falsificaba la firma, nunca rindió cuentas a la comunidad”, cuenta ahora Baigorria, mientras juguetea con las llaves de los candados y va recorriendo las habitaciones del casco principal de la estancia.

Hay pocos elementos, alguna ropa tirada que pertenecía a empleados de Freixes y casi nada más, aunque el router de internet tiraba señal a pleno. “Freixes alquilaba parte del campo y no rendía cuentas, él dice que sí rendía, pero al Gobierno. Nosotros no sabíamos nada”, reconoce el lonco, quien tiene una espina clavada en el alma: “Nunca pude llegar al exgobernador, siempre me cerraron las puertas. Yo estaba preocupado y le quería contar que me estaban falsificando la firma”, explica.

Fueron tiempos amargos, que quiere dejar atrás. Por delante, se abre una esperanza y Baigorria lo sabe, está ansioso por comunicarles las novedades a sus vecinos, a quienes lo eligieron como lonco. “Vamos a ver qué pasa ahora, es algo nuevo. Acá somos todos laburantes. Estoy contento porque fui desde el primer momento a contarles la verdad a los funcionarios del nuevo gobierno y me tendieron la mano, esto es un bien para la comunidad”, cierra con confianza, aunque sabe que queda un largo camino por recorrer para recuperar la confianza luego de años de maltrato. (ANSL)

 

 

 

 

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