30 mayo, 2024

POTRERO DE LOS FUNES RECUPERA SU IMAGEN NATURAL CON LA REMOCIÓN DEL ENREJADO (¿Y LA PEDRERA CUÁNDO?)

La iniciativa que se lleva adelante en el dique apunta a una remodelación urbanística, del paisaje y para mejorar el atractivo para el turismo. Ya han retirado 2,7 kilómetros de rejas. En una segunda etapa se removerán también los new jersey móviles de lo que era el circuito automovilístico. La contracara es la actualidad de La Pedrera, donde nada se hace ni se anuncia…

El Gobierno provincial puso en marcha obras para despejar los paredones de cemento y las rejas que bloquean la vista a los paisajes de Potrero de los Funes y entorpecen los accesos al espejo de agua. Se trata una de una demanda histórica de los vecinos y los comerciantes que empezó a concretarse en enero.

La infraestructura quedó abandonada cuando dejaron de organizarse carreras y sólo aporta contaminación visual. Sobre los trabajos para remover alambradas y bloques de cemento, José La Malfa, director de Vialidad Provincial, explicó que ya han intervenido en el 44% del circuito, que tiene una extensión de 6,2 kilómetros.

La tarea comenzó el 18 de enero y hasta la fecha han liberado 395 muros del enrejado. De este modo ya comienza a recuperarse la vista directa al paisaje natural de Potrero. En total han extraído 207 rejas que miden ocho metros cada una. “Hemos removido 2,7 kilómetros hasta el momento”, precisó el funcionario.

Sobre el proceso emprendido, La Malfa explicó que “en esta primera etapa removemos las rejas y en una segunda se hará el traslado de los new jersey”. Al respecto, agregó que los elementos serán reutilizados en el autódromo Rosendo Hernández y en el Parque Industrial Norte de la ciudad de San Luis.

LA PEDRERA

Mientras se realizan estos trabajos, los vecinos del barrio La Ribera de Villa Mercedes continúan esperando que se abran las puertas del complejo Recreativo La Pedrera, para poder circular por su calle principal, que comunica a ese sector con la avenida Santana Alcaraz.

No solo se permitiría el paso vehicular, con mucha precaución, sino que también los propios vecinos podrían disfrutar de pasear por su interior o ir a disfrutar la tarde y practicar actividades deportivas y recreativas. En síntesis, “apropiarse” de este espacio público que continúa siendo percibido, desde el exterior, poco menos que como una “cárcel modelo”. Dando la espalda al barrio más populoso de la ciudad. Un contrasentido por donde se lo mire, que no tiene justificativo alguno.

En la actualidad, este inmenso predio de más de 60 hectáreas está siendo “sub-utilizado”, no presenta una agenda de actividades y es una de las grandes asignaturas pendientes de la anterior y de la actual gestión.

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