22 julio, 2024

LA DIFÍCIL TAREA DE ACTUAR CON FIRMEZA Y EQUILIBRIO

Por Aníbal Gómez *

Vivimos tiempos muy convulsionados. Los ánimos están crispados. Lo que ganamos no nos alcanza. Nos sentimos enojados. Los que tenemos trabajo, consideramos injusto que se nos pague tan mal. Los que no lo tienen ven que cada vez se hace más difícil conseguirlo. Quienes deberían dar respuesta, parecen más preocupados por hacer que los números cierren, aunque en la cuenta muchos argentinos se queden afuera de esa fría contabilidad.

En este marco, quienes asumimos hace años la difícil tarea de conducir una organización gremial debemos tratar de serenar los ánimos, manejarnos con sumo cuidado, no cometer errores. Fundamentalmente: tener los objetivos claros y saber cuáles son los caminos que debemos transitar para hacer respetar nuestros derechos.

Siempre hemos remarcado que priorizamos el diálogo, aunque eso nos valiera que algunos nos llamen tibios. La explicación que siempre tenemos es que lo más fácil es gritar y patear puertas, lo más difícil es conseguir resultados. Esto último es lo que más nos interesa, en lugar de lucimientos personales para la tribuna.

Yendo a lo actual, desde diciembre venimos reclamando que el gobierno respete nuestra escala salarial y nos abone el bono de $70.000 acordado en paritarias. Eso es lo que anunció el gobierno. Nuestros afiliados cobrarán esa cifra más el aumento dispuesto en el Convenio de ATSA 122/75.

En el medio, tuvimos que convocar a un paro, que se cumplió masivamente en toda la provincia. Pero nunca abandonamos nuestra disposición a sentarnos a conversar. Finalmente, se hizo realidad nuestra petición. Por supuesto que no alcanza, claro que seguiremos reclamando, pero es un primer paso.

El motivo de mi reflexión va más allá de la coyuntura actual y tiene que ver con la razón de ser de la principal institución que integra un trabajador: el sindicato que lo representa. Que está siempre, todos los días, para asistirlo, acompañarlo, asesorarlo y brindarle su ayuda solidaria.

En ATSA la preocupación fundamental que tenemos todos es defender los puestos de trabajo y exigir el respeto irrestricto de nuestro Convenio Colectivo de Trabajo, manteniendo la unidad de todos los compañeros. Actuando con firmeza, equilibrio y prudencia.

También nos preocupa administrar con muchísimo cuidado los recursos, para que nuestra obra social siga dando todas las prestaciones que necesitan los afiliados. Y tener en excelentes condiciones nuestro cámping, para que en el verano y todo el año lo podamos disfrutar con nuestra familia. Y mantener nuestra Escuela de Enfermería, para que podamos continuar capacitando al personal que debe seguir cuidando la salud de nuestros vecinos. Y que el dinero nos alcance para poder ayudar a los afiliados cuando comienzan las clases, con un kit escolar. Y ….podría seguir enumerando, pero se haría demasiado extenso.

¿A qué voy con todo esto? A poner en valor el rol, la función social y de contención humana que ofrece un gremio, que está integrando por personas de carne y hueso, que también tienen problemas y dificultades, pero que se entregan a sus compañeros, con sensibilidad y compromiso. Hablo de los integrantes de Comisión Directiva, de los delegados gremiales en toda la provincia, de nuestros empleados. De los afiliados que con su aporte y confianza permiten nuestra consolidación y crecimiento.

Cada uno de ellos sabe y reconoce que ATSA siempre está. Que es nuestra casa y debemos cuidarla, porque cuando aquí viene un compañero es porque generalmente necesita una ayuda. Y debemos hacer lo posible por darle una respuesta.

Por eso esta reflexión tiene ese sentido: más allá de esta época jodida, de ajuste eterno y carencias, de dificultades, tenemos claro que nuestra tarea es permanente los 365 días del año. No una semana, un mes o dos meses, por un conflicto.

A veces cuesta que esto se comprenda. Porque nunca lo decimos, lo cual es un error. Por eso es que siempre apostamos primero al diálogo. Preferimos sentarnos a debatir y discutir el tiempo que sea necesario. Sólo después convocar a la protesta. Esa ha sido siempre nuestra conducta y no la vamos a cambiar.

Insisto, nuestra preocupación es la responsabilidad diaria que implica asegurar el funcionamiento, los servicios y la atención que exigen y merecen nuestros compañeros. La unidad. Que no haya despidos. El respeto al convenio que nos rige.

Lo antedicho sólo se puede lograr actuando con la cabeza fría y pensando siempre que cada acción tiene su consecuencia.

Transitamos tiempos agitados, es cierto, y no sé por qué sentí necesidad de hacer públicas estas consideraciones, casi a modo de confesión. Tengo conciencia que ocupar este lugar requiere actuar con absoluta responsabilidad, sin soberbia, con humildad y firmeza. A veces lo consigo, otras veces me equivoco. Pero siempre lo hago pensando en el bien común de todos los compañeros y de la organización que nos contiene.

 

* Secretario General de ATSA-San Luis  

 

 

 

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