25 junio, 2024

EL EDITOR RESENTIDO Y LA HISTORIA DEL CUADRO

Por Eduardo Gargiulo

Uno de los principales temas de análisis en cada café o juntada de gente afecta al análisis político, es divagar acerca de cuáles serán los próximos pasos políticos del intendente de Villa Mercedes. El solo hecho de que se haya instalado esta intriga da cuenta que algún cambio se espera.

Los triunfos sirven para ratificar acciones y virtudes, aunque a veces también generan problemas. Lo terminó de aprender Frontera el año pasado, cuando obtuvo su reelección cosechando más votos que el Gato Fernández y los candidatos de Poggi. En simultáneo, concluía abruptamente el sueño reeleccionista de Tamayo en capital.

Poco después, la derrota del entonces oficialismo en la presidencial, terminaba por dejar instalado al “Maxi” como el dirigente con mayor proyección provincial, al ser el único que salvaba la ropa. Apresuradamente, muchos comenzaron a catapultarlo como el próximo candidato a gobernador.

La evidencia no cayó bien en aquellos acostumbrados a “inventar” dirigentes, antes que a reconocerles méritos propios.

Fue en el mes de noviembre cuando Frontera tuvo claras las opciones. Ante la instrucción del tío Alberto de “incendiar la provincia”, optó por asegurar la gobernabilidad durante su segunda gestión. Desde entonces comenzó a transitar la senda del respeto institucional y a caminar junto al gobernador, para desagrado de los ultraopositores.

No tardó en recibir un regalo de vuelta, que años atrás le había entregado en manos a su mesías. Alberto se lo devolvió a través de un intermediario, muy bien envuelto: se trata del cuadro en el que aparecen junto a Verónica Bailone, escoltando al ex mandatario.

La imagen cobró máxima notoriedad en tiempos de pandemia, cuando el ex mandatario la incluyó en la sobria escenografía que lo acompañaba durante sus paternales discursos a la ciudadanía.

La devolución de ese regalo constituyó un claro mensaje, en modo cuasi mafioso. La relación se había roto. Así lo interpretó Frontera, quien comenzó a actuar con autonomía y prescindencia de los mandatos puntanos. Nunca más se abrió la sede del PJ departamental. ¿Para qué?

Lo que vino es historia conocida. Los diputados que le responden se escindieron del bloque, ayudaron en algunas votaciones al gobierno, juntaron más adhesiones y hoy suman ocho voluntades, que conduce el ex secretario de Hacienda Nicolás González Ferro. El correlato de la gobernabilidad se visualiza en el Concejo Deliberante local, donde existe una convivencia y tranquilidad pocas veces vista.

Cada vez que el gobernador visita Villa Mercedes lo suma a su lado al intendente y juntos visitan instituciones, inauguran obras o participan de actos. En general a nadie le disgusta verlos juntos, y es lógico. Al haber ganado cada uno en su categoría, no hay que ser muy despierto para advertir que una franja mayoritaria del electorado los votó a ambos. Ergo: a ninguno conviene pelearse con el otro, todo lo contrario. Al menos por ahora.

EDITOR RESENTIDO

Mientras en términos institucionales todo parece fluir de maravillas, desde el rincón de los resentidos comenzaron a fines del año pasado a disparar sus cañones públicamente, a través del ariete que históricamente usaron para alinear opositores o tirarle orejas a los funcionarios.

Aburrido de tanto tiempo libre, el propio Alberto la juega de editor y supervisa cada noticia que se publica en términos políticos. Él mismo cambia o elige los títulos y agrega o elimina párrafos enteros que no se adaptan a su gusto.

Cada día desde el histórico diario le tira a Poggi y Frontera sus dardos envenenados. Sea sobre sus funcionarios, la gestión o lo que pinte. La consigna es clara y lo saben los periodistas que debieron adaptarse, para conservar el puesto. Lo que antes sufría él, desde El Chorrillero, ahora lo ejercita contra sus adversarios.

Así se empezó a limar la figura de Poggi allá por 2015, para bajarle el copete de la reelección En aquél contexto el berretín no era el diario sino los micrófonos de su radio. Alberto discurría en largos editoriales que eran aplaudidos por su séquito con devoción profunda y sobreactuada. Poggi, como Frontera, había cometido el involuntario pecado de obtener más votos que los hermanos. Y en su entorno alguien había mencionado la palabra reelección.

La campaña contra el actual mandatario fue tan brutal que lo obligaron a irse del PJ, pensando que con ello lo condenaban al ostracismo. Error de cálculo que les costó perder varias elecciones posteriores.

¿LA HISTORIA SE REPITE?

Observando la artillería que le disparan a Maxi Frontera, y el distanciamiento partidario (además del regalo devuelto), pareciera que asistimos a la repetición de la historia.

En su intimidad, de a ratos Frontera tiene deseos de patear el tablero y armar un nuevo espacio político, para comenzar a desandar su propio camino, sin padrinos ni patrones. Pero varios de los que lo rodean lo desalientan a más no poder, en desacuerdo con “regalarle el partido al Alberto”.

Los tiempos se acortan inexorablemente. El 17 de noviembre está convocada la elección de nuevas autoridades partidarias. Meses atrás Frontera propuso en los medios su idea de una elección a padrón abierto, lo que terminó por enfurecer al editor. Tampoco nadie en el PJ lo salió a bancar. Se sintió más solo que nunca e incluso se lo reprochó a varios de sus funcionarios políticos, por mantenerse en silencio y no salir a defender la gestión.

Esta semana Frontera sufrió un nuevo disgusto, cuando le hicieron llegar a través de whatsapp la noticia que publicó el diario, instalando la sospecha de que tenía relación con Yago Nahuel Escobar, el trader villamercedino detenido en San Luis, acusado de pertenecer a una banda dedicada a realizar estafas financieras.

No hubo pruebas, claro. Apenas una vieja foto en la que posa con varias personas, entre ellas el rubio dandi, como las miles de imágenes que Frontera lleva acumuladas en la calle con gente que ni siquiera conoce. Eso alcanzó para que el editor supusiera “vínculos políticos” del osado estafador con el intendente villamercedino.

Poco para ser serio, suficiente para medir el grado de odio que su figura inspira al editor

Cosas como esas son las que alejan a Frontera de la idea de dar batalla interna y lo aproximan al derrotero que siguió Poggi. Algunos que gustan de simplificar los hechos lo imaginan, en cambio, acompañando a éste en una misma fórmula. O como candidato a diputado nacional.

Suena apresurado alimentar elucubraciones semejantes, a tres años de dichas definiciones. La crisis, junto a la escasez de recursos, no permiten distraer la mirada de la gestión. Tampoco es fácil relajarse, con el nivel de incertidumbre que aporta Milei a la coyuntura y que desafía a diario al entramado político.

Sin ocupaciones de gobierno ni cargos que atender, el editor seguirá haciendo de las suyas. Entretenido en tratar de incidir en el armado nacional del justicialismo y hacer puntería contra los que gobiernan. Desafiando el paso del tiempo, que tampoco juega a su favor.

 

 

 

 

 

 

 

 

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