19 junio, 2024

LA POBREZA INFANTIL: NUESTRA GRAN VERGÜENZA NACIONAL

Por Eduardo Mones Ruiz *

Este miércoles acabo de leer un informe estremecedor sobre la incidencia de la pobreza infantil en nuestro país. Los que me conocen de cerca, saben que es un tema sobre el que vengo hablando hace años y que fue mi principal propuesta política el año pasado, previo a las elecciones.

En aquél entonces, advertí que tanto a nivel nacional como provincial era prioritario ocuparnos de la cuestión social, especialmente la pobreza infantil, y declarar la emergencia alimentaria. Dije también que la mala nutrición en los primeros años condena de por vida a las futuras generaciones.

Incluso el gobernador Claudio Poggi, en su primer discurso ante la Asamblea Legislativa, asumió como su principal compromiso luchar contra la pobreza, recordando que en San Luis alcanza a casi el 50%.

En el artículo publicado este miércoles, titulado “¿Qué es ser pobre? La gran tragedia argentina que se incuba con el hambre de los niños”, su autor afirma: “Seis de cada 10 chicos son pobres en la Argentina. Esta cifra, impactante, surge de un informe elaborado por el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, perteneciente la Universidad Católica Argentina (UCA) y se ha transformado en un recordatorio alarmante sobre la situación actual”.

Tras analizar el caso de una escuela a la que asisten niños que reciben allí su única comida al día, agrega datos precisos que permiten dimensionar el daño que ocasiona la mala alimentación:

“La historia de desigualdad se empieza a escribir incluso antes de que el niño nazca. La alimentación durante la gestación y luego en los primeros años de vida es fundamental para el desarrollo físico, psicológico, social y cognitivo de los niños, advierte Sol Vilaro, directora del Departamento de Nutrición de INECO. Por lo que se puede asumir, indica la especialista, que la función cognitiva de los niños en la primera infancia está relacionada con su historia nutricional.

El neurólogo Conrado Estol explica que al nacer el cerebro tiene un cuarto del tamaño de un cerebro adulto promedio y durante el primer año de vida duplica su tamaño. Para el tercer año tendrá el 80% del tamaño de un adulto y llegará al 90% a los cinco años. Si bien se nace con todas las neuronas que tendrá el cerebro adulto, las conexiones interneuronales llegan a generarse hasta un millón por segundo durante los primeros años de vida. La interacción social, experiencias de vida y la educación tienen fuerte influencia en la formación de estas conexiones. 

“El desarrollo cerebral está programado genéticamente, pero tiene fuerte influencia de factores ambientales y especialmente por la nutrición. La pobreza también se asocia con una baja interacción social y estimulación, entre otros problemas. Todo esto tiene un impacto negativo en la formación cerebral y el desarrollo cognitivo de un niño”, advierte Estol.

Otra consecuencia directa de esto se da en el plano educativo: “Si bien los magros resultados de la Argentina en términos educativos se deben a variables tales como el presupuesto anual, el diseño de la curricula, la capacitación de los docentes, entre otras, los indicadores muestran un descenso significativo de los resultados a medida que aumenta la pobreza”.

En este sentido, cita la opinión del Dr. Omar Tabacco, presidente de la Subcomisión de Derechos de la Infancia y Adolescencia de la Sociedad Argentina de Pediatría: “La pobreza vulnera todos los derechos del niño. Entre ellos, la educación y la capacidad de aprender. El desarrollo del sistema nervioso central ocurre a un ritmo y secuencia determinada muy importantes en los primeros dos años de vida. No obstante, no todo termina allí. Hay una ventana de oportunidades para el aprendizaje. Siempre y a cualquier edad la escuela es el ambiente menos tóxico y más nutritivo para los niños, niñas y adolescentes”.

La Directora de aquella escuela que mencionaba al principio y que se encuentra en Almirante Brown, provincia de Buenos Aires, Lorena Lidano, tiene la suficiente sensibilidad para explicar el impacto de lo que hablamos, en cuanto a las habilidades más complejas del pensamiento, como cálculos mentales u operaciones básicas, dado que el tiempo de atención de los chicos más atravesados por diversas situaciones de carencia, es más bajo que el del resto.

“Su resistencia a la fatiga en actividades que demanden mucha atención es menor. Lo logran, pero con otros tiempos. Vemos niños que también tienen pobreza de afecto. Cada vez que los chicos hacen un trabajito y uno les dice algo lindo, como sos un genio, se les ilumina la cara. Siempre les decimos que son héroes. Y es verdad, si de tan chiquitos se bancan no comer y el maltrato, son realmente héroes”.

El año pasado propuse públicamente algo que hoy reitero, aunque aparezca redundante: Declarar la Emergencia Integral, del día 0 hasta los 14 años. Alimentaria, Educativa, de Salud y Seguridad. No alcanza con relatar las causas o las consecuencias de la pobreza infantil, sino tomar medidas concretas y efectivas a largo plazo, para que se transforme verdaderamente en una política de estado.

Quizás sea tarde ya para varias generaciones. Pero no podemos paralizarnos ni quedarnos echando culpas hacia atrás o buscando responsables. Discrepo con el adjetivo utilizado en el artículo de referencia (que cito y recomiendo leer completo). No considero que sea correcto hablar de tragedia, porque pareciera ser que estamos ante una fatalidad irreversible producto de un error o contingencia que nos exculpa. No señores. Estamos frente a una gran vergüenza nacional de la que todos somos responsables y debemos hacernos cargo de manera urgente.

Siempre puede ser peor. No olvidemos que los pueblos que olvidan a su niñez renuncian al porvenir. Esos locos bajitos, como los llama Serrat, no pueden esperar más.

* Escribano. Ex intendente de Villa Mercedes.

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 ARTÍCULO DE REFERENCIA:

¿QUÉ ES SER POBRE? LA GRAN TRAGEDIA ARGENTINA QUE SE INCUBA CON EL HAMBRE DE LOS NIÑOS

 

 

 

 

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