16 junio, 2024

DIPUTADOS PIDIERON DETALLES SOBRE LA VENTA DE LA SUNTUOSA CASA DE SAN LUIS EN BUENOS AIRES

El secretario de Ética Pública y Control de Gestión, Ricardo Bazla, participó de una reunión con las comisiones de Asuntos Constitucionales y Finanzas, Obras Públicas y Economía de la Legislatura, en la que reiteró que lo recaudado irá destinado a reparar el hospital regional de Villa Mercedes. y que sede continuaría funcionando en otro local menos costoso.

Carlos Pereyra y Eugenia Gallardo, presidentes respectivos de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Finanzas, Obras Públicas y Economía de la Cámara de Diputados, invitaron este martes al secretario de Ética Pública y Control de Gestión, Ricardo Bazla, a que participe de un encuentro en el cual pudo explicar y responder a los integrantes de cada comisión las consultas sobre la decisión de vender la Casa de San Luis en Buenos Aires.

La misma está ubicada en Azcuénaga 1083, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se trata de un petit hotel palaciego de tres plantas, cuyo interior se caracteriza por la aparición de arcos redondeados, ventanas y loggias (galerías exteriores conformadas por arcos sobre columnas, techadas y abiertas en uno o más lados), ornamentaciones florales y cornisas dentadas. En este palacio se usaron diferentes técnicas decorativas como estucos, frescos, relieves y magníficos vitrales con escenas de flores y delicadas figuras.

El objetivo es destinar los fondos obtenidos por la venta a la reparación del Policlínico Regional ‘Juan Domingo Perón’ de Villa Mercedes, el cual fue severamente afectado por una tormenta de piedra en enero del año pasado.

“A raíz del estado de abandono en el que lo encontramos, necesita una urgente reparación. A su vez, ante el estado crítico de las finanzas de la Provincia, es necesario vender el inmueble que tiene una suntuosidad que no se compadece con la realidad que vivimos los sanluiseños. Cuando la Legislatura apruebe esa ley se pondrá en venta el edificio donde funciona la Casa de San Luis, que seguirá prestando servicios en otro inmueble. Con lo recaudado podremos reparar el hospital, que tiene alta demanda en toda la provincia”, les dijo Bazla a los legisladores.

HISTORIA

El edificio donde hoy funciona la Casa de San Luis en Buenos Aires, fue construido en el año 1920 por Virginio Colombo, destacado arquitecto traído la Argentina por el Presidente Figueroa Alcorta.

Cuando Carlos Lagomarsino, inmigrante Italiano dedicado a la industria textil, compró el terreno de la calle Azcuénaga al 1083/87 solicitó a Colombo la creación de una casa con intenciones palaciegas, que dejara en manifiesto el nuevo rango social alcanzado. La familia, constituida por el matrimonio y cinco hijos, formaba parte de la burguesía industrial, clase social que tenía en su mayoría un origen muy humilde y fue creciendo hasta adquirir gran poder económico y político.

Los salones del primer piso fueron utilizados solo para dos grandes eventos: el casamiento de la mayor de las hijas con un prestigioso médico y la comunión de la menor. Como todas las familias de la época, en la casa de realizaban los “días de visita”: reuniones con té con sesiones de canto o de declamación, a cargo de las hijas de Lagomarsino que se dedicaban a las artes, de hecho, la mayor había tejido dos gobelinos que decoraban el hall de recibo de la casa, donde hoy se emplazan dos grandes espejos.

La casa fue habitada por esta familia por solo cuatro años, ya que luego de la muerte de Carlos Lagomarsino, a causa de una afección cardíaca, su esposa e hijos decidieron poner el edificio en venta, por lo que no tuvo la madurez histórica necesaria para ser conocida en sociedad como “la vivienda de los Lagomarsino”.

El primer adquirente fue el Dr. Riguera, que utilizó la casa como consultorio médico. Posteriormente, entre 1960 y 1969, funcionó en el edificio la primera Escuela de Aviación y el servicio de Inteligencia de la Aeronáutica.

A partir de 1973, se instaló en la casa una sucursal del Banco Interamericano Regional, el Banco de la Mujer, llamado Juana de Arco, que estuvo allí durante casi una década y realizó varias modificaciones edilicias, acondicionando la casa con espacios para oficinas, sanitarios, calefacción, un ascensor, el tesoro en la planta baja y un auditórium en la terraza, manteniendo intacto todo el primer piso del edificio. Luego de una quiebra, el Banco Central se hizo cargo de todos los bienes y los subastó por licitación pública cerca del año 1982. La casa fue comprada por una inmobiliaria llamada Las Espigas, que más tarde la vendería al Gobierno de la Provincia de San Luis. Inaugurándose oficialmente como Casa de San Luis en el año 1985.

El Gobierno de la Provincia, consciente de la importancia de preservar el patrimonio, consideró en el año 1997 la necesidad de restaurar el edificio y efectuar la adecuación de los espacios para la realización de acciones que los nuevos tiempos demandaban, como la ampliación del auditórium en el último piso, agregándose el sector de proyección y sonido y mejorando el sistema de ventilación del mismo. Se modificó el sistema de iluminación de toda la Casa, mostrando la fuerza de su belleza arquitectónica.

El arquitecto de esta casa, Virginio Colombo, se caracterizó por su conocimiento de profusas técnicas decorativas que iban de estucos a los vitrales, de los frescos a los relieves.

Así es como el petit hotel que alberga actualmente a la Casa de San Luis resume y expone este conocimiento que debió ser tenido en cuenta para su restauración a los fines de acompañar la misma con el ejercicio de distintas técnicas decorativas.

En este sentido, se buscó ser fiel a la voluntad del arquitecto Colombo, indagándolo a través de los trazos que dejó impreso en los materiales.

La residencia cuenta con veinte ambientes, se suceden salas con delicados vitraux, guardas con motivos de dragones y pasillos estucados en varias tonalidades de mármol. También cuenta con bellos y refinados pisos de madera de Eslovenia en mosaicos y marquetería.

OPOSICIÓN

Puede resultar cuestionable que el gobierno subordine la reparación de un hospital a la venta de este inmueble , es cierto. No pueden faltar recursos para arreglar el principal nosocomio de Villa Mercedes, que atiende a todo el departamento y su región de influencia.

Pero lo que resulta irrefutable es anteponer la preservación de este palacete, en el actual estado de cosas y con el exiguo presupuesto con que se maneja nuestra provincia, que depende en un 80% de los recursos federales.

Algunos datos de esta reseña de Apuntes de San Luis fueron vertidos por Cintia Débora Martínez, docente e historiadora, a través de una columna publicada en El Diario de la República (14/04/2024) que termina con su oposición a la venta:

“Esta casona, es nuestra representación más ilustre en Buenos Aires y debe ser defendida y preservada porque forma parte de nuestra identidad provincial y de la historia reciente de nuestra provincia. El anuncio del gobernador Poggi, nos llena de tristeza, porque si se concreta la venta de este inmueble, significará la pérdida irreparable de una parte importante de nuestra historia y de nuestro patrimonio cultural: de un pedazo de nuestra San Luis en la ciudad capital de la Argentina”.

Sus razones son atendibles y respetables, claro está. Salvo por un detalle: en el extremo de pobreza en que se encuentra la provincia, exhibir semejante fachada de pomposidad representa una ostentación vomitiva.

E.G.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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